Una función de teatro para cambiar una vida: la cruzada de un Rotary mendocino por los niños de Venezuela

El Rotary Club Cerro Aconcagua organiza una función solidaria para recaudar fondos y apadrinar a niños y adolescentes que necesitan prótesis tras una amputaciones

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

Una obra de teatro puede durar poco más de una hora y media. Las luces se encienden, los actores salen a escena, el público se ríe, se emociona y después vuelve a su casa. Pero en Mendoza, una función prevista para este viernes 28 de agosto quiere que algo de lo que ocurra dentro de ese teatro continúe mucho después de que se apaguen las luces: ayudar a niños afectados y amputados por el terremoto en Venezuela.

El objetivo es concreto: recaudar fondos para que niños y adolescentes de Venezuela que sufrieron amputaciones puedan acceder a una prótesis y, de esa manera, recuperar parte de las posibilidades que les cambió para siempre una tragedia.

La iniciativa es impulsada por el Rotary Club Cerro Aconcagua, que organizó una función solidaria de “Justo en lo mejor de mi vida”, la obra de Alicia Muñoz que transita su séptima temporada y fue declarada de Interés Cultural por la Cámara de Diputados. La cita será a las 21, en el Teatro Sportsman, de Godoy Cruz.

Edith Susana del Favero, presidenta del Rotary Club Cerro Aconcagua, y Sandro Héctor Canales, uno de los impulsores de la iniciativa, explicaron cómo nació esta cruzada que busca convertir una noche de teatro en una oportunidad para un chico que hoy espera una prótesis.

El terremoto de Venezuela y la tragedia que afectó a niños y adolescentes

“Sabíamos que había sido muy trágico y que había afectado a muchos niños y jóvenes. No solamente por la pérdida de sus piernas o sus brazos, sino también por la pérdida de sus papás, sus mamás, sus familias y sus casas”, cuenta Edith al explicar qué fue lo que los movilizó.

A esa situación se suma, según describen desde el Rotary, la dificultad para acceder a atención y recursos en Venezuela. Por eso tomaron contacto con el Rotary El Peñón, en ese país, y comenzaron a conocer cómo funciona el sistema de ayuda para los chicos que necesitan una prótesis.

El mecanismo es sencillo, aunque la necesidad es enorme: apadrinar a un niño.

Los jóvenes de Interact Caracas están en contacto con el Rotary Club Cerro Aconcagua y el objetivo es ayudar.

Una prótesis puede costar entre 3.000 y 8.000 dólares, dependiendo de las necesidades de cada paciente. Por eso, en el Rotary mendocino todavía no pueden hablar de un nombre concreto. No saben cuánto tiempo les llevará reunir el dinero necesario ni qué chico estará en condiciones de recibirla cuando logren completar la suma.

“No tenemos un niño determinado porque no sabemos cuántos días vamos a tardar en juntar el dinero para una prótesis. Hoy es un niño o un joven de Caracas que sufrió una amputación y necesita una prótesis. Cuando tengamos el dinero, habrá un nombre”, explica Sandro.

Las necesidades son diferentes en cada caso y la prótesis se compra de acuerdo con las características del chico que corresponda en ese momento. La intención de los mendocinos es comenzar apadrinando a uno o dos niños y, si consiguen sumar a otros clubes de Argentina y Chile, ampliar todavía más el alcance de la campaña.

Una obra de teatro para colaborar con niños afectados por el terremoto en Venezuela

La obra de teatro será el primer paso.

Todo lo recaudado durante la función será destinado a esta causa y desde el Rotary también sumarán fondos propios para intentar alcanzar el objetivo. La organización analiza distintas alternativas para hacer llegar el dinero a Venezuela, entre ellas utilizar los contactos rotarios y personas que viajan regularmente a Caracas.

La cruzada, además, excede a los adultos. En Venezuela también participa Interact, el programa de Rotary para jóvenes de hasta 18 años, cuyos integrantes están colaborando con la respuesta frente a la situación humanitaria.

Para Edith y Sandro, la distancia no es un argumento para mirar hacia otro lado.

“Nos vendría muy bien que otras personas se sumaran y que no importara que sean chicos de afuera. No dejan de ser niños, no dejan de ser jóvenes y no dejan de ser personas. Si nosotros estuviéramos allá, nos gustaría que alguien nos ayudara”, reflexiona Sandro.

Esa mirada forma parte de la propia historia del Rotary, una organización internacional que trabaja en distintos países frente a situaciones de emergencia y necesidades sociales. Entre sus campañas más conocidas está la lucha contra la poliomielitis, una iniciativa global que comenzó a impulsar hace décadas y que contribuyó a reducir drásticamente la enfermedad.

Pero la solidaridad también se practica cerca. En Mendoza, el Rotary Cerro Aconcagua participa de distintas acciones sociales: entrega de audífonos, anteojos, operaciones oculares y actividades destinadas a chicos y familias que necesitan asistencia.

La catástrofe en Venezuela que dejó víctimas fatales y miles de personas amputadas.

En el caso de Sandro, la solidaridad incluso atraviesa su actividad laboral. Tiene una agencia de viajes en Mendoza que destina el 50% de sus ganancias a proyectos solidarios canalizados a través de Rotary. En tres años, asegura, esa iniciativa permitió aportar alrededor de 100 millones de pesos a diferentes proyectos.

Por eso, cuando conocieron la situación de los chicos venezolanos, la distancia no alcanzó para frenar el impulso.

“Nos conmueven las personas”, dice Sandro. “Cuando ves lo que está pasando allá, te sentís muy afectado, muy sensibilizado”.

La idea ahora es que el teatro sea apenas el comienzo. Que una entrada se transforme en parte de una prótesis. Que una noche de viernes pueda convertirse en una nueva oportunidad para un chico que perdió una pierna o un brazo. Y que otros clubes, empresas, instituciones y particulares se sumen para que la ayuda alcance a más.

Porque en el fondo, dicen desde el Rotary, no se trata de dónde nació ese niño ni de cuántos kilómetros separan a Mendoza de Caracas.

Se trata de algo mucho más sencillo: que un niño pueda volver a caminar, moverse, jugar y proyectar su futuro.

Y para eso, esta vez, el escenario será Mendoza.

En pocas palabras

  • Rotary Club Cerro Aconcagua: organiza una función de teatro solidaria para recaudar fondos para prótesis de niños en Venezuela.
  • Objetivo: financiar prótesis para niños y adolescentes venezolanos amputados, facilitando su acceso a recursos.
  • Obra Solidaria: se presentará "Justo en lo mejor de mi vida" el 28 de agosto en el Teatro Sportsman, Godoy Cruz.
Resumen generado por Thinkindot AI

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