Historias de vida

Una docente mendocina premiada a nivel nacional lanzó un curso gratuito para ingresantes al nivel superior

Carina Morales, la docente mendocina que creció en el vagón de un tren abandonado, volvió a mostrar su costado más solidario

La docente Carina Morales sabe lo que es empezar desde el fondo. No como metáfora. Literalmente. Creció en un vagón de tren abandonado del viejo ferrocarril de Panquehua, en Las Heras. Allí, entre cartones, nylon y chapas que apenas amortiguaban el frío mendocino, aprendió que la educación es una puerta.

Hoy, años después, esa misma mujer que se bañaba a las cuatro de la mañana porque era el único momento en que salía un chorro de agua en el baño compartido de la villa, decidió dar cuatro clases gratis a ingresantes al nivel superior. Lo hace desde este lunes. Lo hace sin cobrar un peso. Y lo hace, dice, por compromiso.

Embed - La docente que prepara estudiantes sin costo

En 2024 fue elegida Docente Inspiradora en el concurso nacional “Docentes que inspiran”, organizado por Zürich & Clarín. Entre más de 2.000 postulantes de todo el país, quedó entre los seis finalistas y finalmente se llevó el máximo reconocimiento. Su enfoque innovador, el uso de tecnología, la gamificación y la creación literaria en contextos vulnerables la posicionaron como una educadora que deja huella.

Pero Carina nunca se quedó en el premio. Nunca se acomodó en la foto.

Carina Morales premiada.jpg
La alegría y la felicidad de haber sido reconocida por llevar tecnología al aula. Carina creció en un vagón de tren.

La alegría y la felicidad de haber sido reconocida por llevar tecnología al aula. Carina creció en un vagón de tren.

“Yo vengo de un entorno bastante difícil y vulnerable. Sé que es desafiante pasar al nivel superior. Mi propia experiencia fue sentirme muy abrumada al principio, incluso pensar que no iba a poder lograrlo. Pero pude. Y me gustaría que otros también puedan”, explica.

El shock del ingreso y las clases sin costo

El curso que comenzó esta semana consta de cuatro clases. Allí trabaja aprendizaje del aula virtual, técnicas de comprensión y producción de textos y métodos de estudio. Herramientas básicas para algunos, pero determinantes para muchos.

Carina detecta una problemática clara: el nivel secundario, especialmente después de la pandemia, no siempre prepara para las exigencias del nivel superior.

“Durante años se trabajó con contenidos prioritarios y sistemas de evaluación modificados. Cuando el estudiante llega a la universidad o al terciario se encuentra con un sistema que requiere otro tipo de esfuerzo, mayor capacidad de abstracción, lectura académica, organización. Ese choque puede ser demasiado fuerte”.

Ella lo vivió en carne propia.

carina flyer
La publicidad para los interesados.

La publicidad para los interesados.

Abandonó la escuela en su adolescencia. Vendía pastelitos caseros que le enseñó a hacer su mamá. Con esa canasta llena iba a cursar, pagaba el colectivo, las fotocopias. Más tarde, cuando su madre enfermó y falleció, la educación volvió a aparecer como única salida. Se anotó en una escuela de adultos ubicada detrás del hospital donde transitó uno de los momentos más duros de su vida.

“La educación era lo único que podía salvarme”, repite.

En 2018 se recibió de profesora de Lengua y Literatura. Hija de la educación de adultos. Y volvió al mismo barrio donde creció para dar clases.

Dar lo que a ella le dieron

El curso gratuito no nació de una estrategia, sino de una convicción.

carina morales premiada docente.jpg

"Sé lo que es una situación económica adversa", dijo Carina a UNO.

“Es el gran compromiso que yo siento de poder dar a otros aquellas oportunidades que también me dieron a mí”, afirma.

Confiesa que dudó. Que muchos le sugirieron cobrar aunque fuera un arancel mínimo. “Existe esa idea de que si algo no es pago no se valora”, reconoce. Pero decidió sostenerlo gratuito, al menos en esta primera cohorte.

“En un contexto económico complejo como el que estamos viviendo, ofrecerlo sin costo es un acto de compromiso. Es devolver un poco lo que la educación me dio”.

Sin embargo, aclara algo que la define: no busca caridad ni aplausos.

Carina Morales y alumnos.jpeg
Junto a sus alumnos. Con muchos de ellos se siente reflejada.

Junto a sus alumnos. Con muchos de ellos se siente reflejada.

“Mi propósito quizás no es tan noble como parece. Lo que quiero es comprometer a los mismos estudiantes a que luego ellos acompañen a otros ingresantes. Crear una red”.

La idea es que este espacio no termine en cuatro clases, sino que sea el germen de una comunidad que se acompañe.

Premiada por su enfoque innovador

Carina no es una docente tradicional. Fue premiada, justamente, por su enfoque innovador. Utiliza plataformas digitales, redes sociales e inteligencia artificial para generar propuestas atractivas y significativas.

En el curso también incluye herramientas de inteligencia artificial, pero con una condición clara: uso consciente, razonable y ético.

Carina Morales-Recibida.jpeg
El egreso tan esperado en el Instituto Tomás Godoy Cruz, donde vendía pastelitos para el transporte y las fotocopias.

El egreso tan esperado en el Instituto Tomás Godoy Cruz, donde vendía pastelitos para el transporte y las fotocopias.

“No se trata de que la herramienta piense por vos. Se trata de aprender a usarla como parte del proceso de aprendizaje”, explica.

Sabe que la lectura y la escritura son ejes transversales para cualquier carrera. No importa si el estudiante elige Medicina, Ingeniería o Profesorado. Comprender textos académicos, organizar información y producir ideas propias es clave para sostener cualquier recorrido.

“Lo que propongo es una base para cualquier trayecto universitario”.

Del vagón al reconocimiento nacional

La historia de Carina ya había conmovido a Mendoza cuando fue publicada tiempo atrás. Aquella larga hilera de ocho vagones donde varias familias sobrevivían, el único baño compartido a más de 200 metros, el frío que se filtraba por cada rendija.

“Mi mamá percibió que por la madrugada salía un chorro grande de agua. Desde entonces nos bañábamos a las cuatro de la mañana. Religiosamente durante cuatro años”, recordó en aquella oportunidad.

Más tarde llegó la vivienda del Instituto Provincial de la Vivienda: pieza, cocina y baño. El día que abrió la canilla y salió agua caliente lo recuerda como un milagro.

Ese mismo hogar es el que hoy comparte con su esposo. Remodelado con esfuerzo. Construido paso a paso.

carina morales vendedora ambulante.jpg
Las épocas en que vendía pastelitos para poder costear el profesorado en el Instituto Tomás Godoy Cruz.

Las épocas en que vendía pastelitos para poder costear el profesorado en el Instituto Tomás Godoy Cruz.

Cuando recibió la noticia de que había sido elegida Docente Inspiradora, habló emocionada desde el estudio de TN donde se realizó la premiación. “Poder mostrar lo que se logra en el aula me motiva a seguir dando lo mejor de mí. La escuela fue una bisagra en mi vida”.

Hoy, esa misma bisagra quiere convertirse en puerta para otros.

Carina sabe que muchas deserciones ocurren en el primer año. No por falta de inteligencia, sino por falta de herramientas.

“El miedo inicial puede hacer que alguien abandone su propósito. Yo quiero que no flaqueen”.

Carina Morales: "El esfuerzo vale la pena"

Por eso insiste en que no importa la carrera elegida. Que la clave está en sostener el deseo. Que el esfuerzo vale la pena.

Su fe también atraviesa su discurso. Agradece a Dios por la fuerza que tuvo para salir adelante y confía en que todo lo bueno que uno da siempre puede dar frutos, aunque no sean económicos.

“Más allá de los resultados, yo quiero sembrar”.

Las clases comienzan este lunes. Carina envió el flyer y el formulario de inscripción con un mensaje sencillo: “Quizá pueda servirle a otras personas”.

No busca viralizar su historia. Busca que alguien que hoy se siente abrumado encuentre un sostén.

En una provincia donde muchos jóvenes son primera generación universitaria, donde el contexto económico aprieta y donde el ingreso al nivel superior puede sentirse como un salto al vacío, la propuesta tiene un peso específico.

Carina Morales.jpg
El momento de la premiación, en Buenos Aires. Carina fue elegida como docente inspiradora del país.

El momento de la premiación, en Buenos Aires. Carina fue elegida como docente inspiradora del país.

Porque no habla alguien que leyó sobre vulnerabilidad en un libro. Habla alguien que vivió en un vagón de tren, que vendió pastelitos para pagar fotocopias, que caminó kilómetros para cursar y que un día decidió que la educación no sería solo su salvación personal, sino también su herramienta para transformar otras vidas.

Carina Morales no da clases gratis por romanticismo. Lo hace porque sabe lo que significa que alguien crea en vos cuando todavía no creés en vos mismo.

Y porque está convencida de algo que aprendió en carne propia: cruzar la puerta del aula puede cambiarlo todo.

Su contacto: 2615087400.