El arte del tatuaje no siempre se moldea en cuatro paredes convencionales; a veces, la verdadera identidad nace de la audacia y el ingenio.
Un trolebús convertido en estudio de tattoo: la genialidad de un mendocino que montó un taller de tatuajes en un viejo trole
El joven tatuador Matías Romeri transformó un viejo trole canadiense en un moderno estudio de tathoo, una genialidad que trasciende las fronteras de Mendoza

Gran idea. Matías Romeri transformó un viejo trole eléctrico en un estudio de tatuajes en Chacras de Coria.
Partiendo de esa premisa, el tatuador Matías Romeri transformó un viejo trolebús canadiense en un estudio de tattoo, una propuesta que desafía lo tradicional para convertir un antiguo vehículo de transporte público en un verdadero templo de diseño, bioseguridad y estética urbana.
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Este original estudio de tatoo se llama Lemon Tree y está en Chacras de Coria, este espacio a pulmón no solo preserva el espíritu del muralismo y el grafiti que marcaron los inicios de su creador, sino que redefine por completo la experiencia de llevar arte en la piel.
Así nació la idea de montar un taller de tathoo en un viejo trole
El gran mentor y creador de este original estudio, Matías Romeri, contó cómo fue que se le ocurrió esta brillante idea: "Arranqué aproximadamente en el 2018 a tatuar. Antes era muralista grafitero. En ese momento había abierto un hostel acá en Chacras de Coria. Se llama Lemon Tree. Lo abrí hace unos 3 años atrás. El hostel está lleno de grafitis, de murales. Cuestión de que cuando empiezo a tatuar, uno de mis referentes me comenta que para tatuar necesitás un lugar que cumpla con todos los requisitos de bioseguridad, un lugar que sea exclusivamente para lo que es el arte del tatuaje. Así que una noche estaba pensando dónde podía dónde podía hacerlo. Pensé lógicamenteen una habitación del hostel, quería ir un poco más allá, quería usar un poco la creatividad. Se me ocurrió comprar un micro, un colectivo, en ese momento realmente no disponía de plata, tenía en la billetera ahorrado, no sé, 200 dólares, no era mucho. Así que ese día me levanté y bueno, empezó la odisea de amoblar mi estudio de tatuaje, pero de forma casera. Por amor al arte y con los pocos recursos que disponía en ese momento. Así que fui fui como yendo para San Martín, paré en diferentes corralones hasta que pegué con un corralón que tenía troles canadienses, que en su momento la provincia se los había comprado justamente a Canadá y y circulaban en el centro de la provincia. Le hice una propuesta al amigo que lo vendía, y se lo compré".
Misión imposible: trasladar el viejo trolebús a Chacras de Coria su nueva morada
El joven tatuador explicó los vericuetos y la complicada logística que tuvo que realizar para trasladar el viejo trole a su morada final: "También traer el trole hasta la propiedad en Chacras de Coria fue un caos. Tuve que montarlo arriba de un camión con el acopladito bien pegado al piso, digamos. Entrarlo también fue otro inconveniente. Para entrarlo tuve que recurrir a una retroexcavadora. Porque una cosa fue traerlo, otra cosa después es entrarlo por un portón. Con una retro, puse rodillos, rollizos de madera cortados a medida del portón. Tuve que sacar el portón, todo con las bisagras, las corté, saqué todo el portón y bueno, de ahí metí el colectivo todo con los rollizos puestos. Gracias a Dios lo pudimos meter al jardín".
Construcción y remodelación del estudio
Una vez completada la difícil misión de traer el trolebús, comenzó con la ardua y creativa tarea del armado del taller de tatuajes: "Yo ya había ganado (risas) había ganado una final de la Copa del Mundo ya metiéndolo ahí en el patio.Todo a pulmón. Le fui haciendo, le saqué todos los asientos, le fui poniendo en el piso, el cerámico. Tengo un primo que es metalúrgico, le fui haciendo los muebles. Después me fui a un vidriero, corté los vidrios a medida. Armé todo el estudio, después empezó lo que es el arte. Le hice todo lo que es murales al estudio de tatuaje. Parte de la gente fue muy bien recibido, porque es algo único. Al principio era a nivel provincia, que era algo único, y después como que ya me empezaron, justamente por lo que te comenté del hostel, tengo muchos amigos en todas partes del mundo, entonces me empezaron a decir «Che, la verdad que este te está espectacular lo que has hecho. No, no, no lo veo en, no sé, tengo amigos en Alemania, tengo amigos en Chile». Me dicen «Yo no no lo he visto algo, eh algo así, ¿viste? Tan creativo».
Y agregó: "Me demoré 3 años armándolo, después atrás en el colectivo armé todo un galpón, le agregué un baño y le agregué otro box de tatuador. Hoy en día es un estudio que puede albergar hasta 4 tatuadores, suelo trabajar con tatuadores invitados. Me vienen tatuadores de Buenos Aires, de Chile... bueno, en general de todas partes del mundo me vienen a trabajar por temporada. Cuando entrás te encontrás con un mundo totalmente diferente adentro, todo pulcro, todo ordenado, todo lindo, los detalles..."
"El lugar es una locura. El restobar que armé lo lo armé todo ambientado a lo que es películas y series, también re- recreo personajes a escala real de de películas por ejemplo, recreé un Aliens, eh un Depredador, recreé un Iron Man, un T-800". contó.
Tatuadores invitados y participación en eventos
Matías también comentó los logros de su equipo de tatuadores: "Suelo trabajar con tatuadores de otras regiones. Nosotros todos los años participamos de la de la Expo de Mendoza, que se hace en el Le Parc o en la Nave Cultural, entonces vamos eh, lógicamente con el cartel de Lemon Tree, Lemon Tree Tattoo, tenemos un staff consolidado de, por ejemplo, dos chilenos, un chico de Buenos Aires, un chico de Santa Fe, un chico de los Estados Unidos. Ahora estamos por participar en la Tattoo Week que se hace en Brasil".
Precios, sesiones y protocolo de tatuado
"Somos conscientes de la situación que estamos atravesando en todos los ámbitos: la gastronomía, el turismo... También el ámbito del tatuaje se podría decir que está en una crisis. Ahora hay muchos tatuadores, poca demanda, ¿viste? Entonces nosotros nos vamos adaptando a la crisis. Por ejemplo, hoy en día nosotros un mínimo establecido lo estamos cobrando en algo de 70.000 pesos. Un precio razonable. Después las sesiones las solemos cobrar en 250, 300... eso también hay que hacerle énfasis a la trayectoria que tenga el artista. Mientras más trayectoria, más ha sabido el artista desenvolverse en su estilo, obviamente es más cara la sesión", explicó sobre los precios de los tatuajes y las sesiones.
Dónde está Lemon Tree
- En la zona de los boliches, Chacras de Coria.
- Ruta Panamericana 2230. Hostel Lemon Tree.
- A una cuadra del boliche Runner, a dos cuadras de Aloha.
En pocas palabras
- Un trolebús canadiense: Matías Romeri lo transformó en un estudio de tatuajes único en Chacras de Coria.
- Logística y construcción: el traslado y armado implicó desafíos de ingeniería y creatividad con recursos limitados.
- Expansión y alcance: el estudio alberga hasta cuatro tatuadores, atrae artistas internacionales y participa en eventos de la industria.