“La Tercera Guerra Mundial ya empezó”, repite una y otra vez Martín Varsavsky, el multimillonario argentino que, junto a socios coterráneos y extranjeros, tiene una estancia de 32.000 hectáreas en la cordillera del Valle de Uco. Pero lo que pocos saben es que esta historia, que hoy es tapa de todos los diarios, empezó con un tuit.
Un tuit y un MD desde el Valle de Uco: la historia desconocida del refugio de la Tercera Guerra Mundial
La historia detrás de la estancia de 32.000 hectáreas de un multimillonario en el Valle de Uco que nació de una búsqueda laboral en X
Hace más de dos años, el 29 de junio de 2024, el magnate tecnológico, creador de cinco unicornios, publicó una búsqueda laboral poco convencional.
“Tenemos un campo en Mendoza de 31 mil hectáreas -son 32.000 en verdad- y estamos pensando hacer el primer hotel basado en la aventura, actividad física, cabalgatas, MTB, subir a las montañas de más de 5.000 metros que tenemos en la propiedad”, escribía el empresario.
Y debajo, una pregunta: “¿Eres diseñador de experiencias hoteleras?”.
Camila lo leyó y le escribió por X.
Así, de la nada.
Sin conocerlo, sin contactos en común y, principalmente, sin demasiado que perder.
Una cosa llevó a la otra.
Y hoy Camila es una de las 4 mendocinas que llevan adelante el campo que terminó convertido en un refugio estratégico para un escenario extremo: un mundo en el que el hemisferio norte deje de ser viable para millonarios como Varsavsky, convencidos de que un conflicto nuclear tendría consecuencias mucho menores en el sur y que la Argentina podría convertirse en uno de los lugares más seguros y estratégicos del planeta.
Camila vio el tuit y se animó
Cuando Varsavsky compró el campo de la polémica, ya había gente de Buenos Aires ocupándose del proyecto. Pero había algo que no funcionaba.
El lugar necesitaba a alguien que estuviera ahí. Alguien que pudiera mirar qué hacía falta, resolverlo, seguir una obra, pensar una experiencia para los huéspedes y, sobre todo, entender que aquello no era una oficina ni un hotel convencional.
Camila, sancarlina, diseñadora y guardaparques, estaba dispuesta a intentarlo. Así llegó a Wamani.
Cuando los propietarios decidieron avanzar con la transformación del casco principal, apareció una nueva necesidad: un director de proyecto que estuviera físicamente en San Carlos.
Y ahí apareció Lucía, una arquitecta sub 30 y también sancarlina, amiga de Camila. Dejó la oficina y se metió montaña adentro para llevar adelante su primer gran proyecto y ponerle su sello.
Luciano y Martín completan el equipo de cuatro que le da vida a la estancia perdida en medio de la cordillera del Valle de Uco.
Luciano también es sancarlino. Egresó de una escuela técnica y trabajaba en una estación de servicio en el corazón de San Carlos. Muchas horas. Mucho movimiento. Mucho ruido.
La montaña estaba ahí, pero lejos de su rutina.
Llegó a Wamani por un amigo que había trabajado en la construcción del lugar.
Y se quedó.
Ahora es quien hace que la vida cotidiana de una estancia sin luz eléctrica, en medio de la nada, pueda funcionar. Pasa 24 horas, siete días a la semana en el campo y rota los fines de semana con Martín para volver a su casa.
Martín, en cambio, no llegó a la estancia. Ya estaba ahí.
Es uno de los antiguos dueños del campo y lo sigue cuidando como propio.
Conoce cada huella, cada puesto, cada animal y cada rincón.
Sabe dónde meterse cuando la camioneta puede pasar y dónde no. Sabe cuándo viene el frío. Sabe cómo se mueve el ganado.
Y, sobre todo, sabe lo que significa vivir ahí, aislado, en lo que hoy se proyecta como un refugio para cuando el Norte estalle.
La polémica con Lousteau y la teoría de Varsavsky sobre la Tercera Guerra Mundial
La difusión internacional del proyecto, especialmente después de que el Financial Times pusiera la lupa sobre la estancia, instaló la imagen de un grupo de multimillonarios tecnológicos construyendo un búnker para sobrevivir a una Tercera Guerra Mundial.
El senador Martín Lousteau fue uno de los que recogió esa versión de manera literal y cargó contra el empresario. En una columna de opinión lo resumió con una frase que rápidamente se viralizó: “Ricos de plata, pobres de coraje”. Cuestionó que millonarios se prepararan para escapar de un eventual colapso global en lugar de intentar evitarlo o contribuir a resolver los problemas que lo provocan.
Varsavsky respondió. Y lo hizo intentando correr el eje de la discusión.
“No hay búnker, no hay nada especial, no hay defensas. El que quiere va y visita nuestro campo”, sostuvo. También acusó a parte de la prensa de haber presentado como Wamani imágenes de refugios subterráneos que nada tienen que ver con la estancia de San Carlos.
Pero hay una contradicción aparente que explica buena parte de la polémica.
Porque, aunque rechaza la idea de un búnker, Varsavsky no reniega de la razón por la que pensó en Wamani como refugio. De hecho, acaba de volver a escribir sobre eso: “La Tercera Guerra Mundial ya empezó”, le dijo a radio Nihuil y tituló una columna publicada esta semana.
Su argumento es que la guerra ya no puede pensarse únicamente como un conflicto entre dos países. Para él, la invasión rusa a Ucrania, el apoyo militar de Irán y Corea del Norte a Moscú, el rol industrial de China y la escalada en Medio Oriente forman parte de un escenario mayor, en el que además avanza el rearme de las grandes potencias.
Y ahí vuelve a aparecer la Argentina.
Varsavsky sostiene que, ante una eventual guerra global, el país tiene una ventaja que pocos lugares del planeta pueden ofrecer: está lejos de los principales focos militares, tiene agua, energía, alimentos y minerales estratégicos y una enorme capacidad para producir comida. Por eso insiste en que el verdadero refugio no es Wamani, sino la Argentina.
“Wamani no es un búnker”, repite. Es, según su propia explicación, un campo hermoso y aislado en el Valle de Uco. Pero también una forma de apostar por un país que, en el escenario extremo que imagina, podría quedar lejos de las bombas y cerca de algo mucho más básico: agua, comida y energía.
En pocas palabras
- Refugio millonario: la historia de un multimillonario y una estancia de 32.000 hectáreas en el Valle de Uco nació de una búsqueda laboral en X.
- El origen del proyecto: un tuit de Martín Varsavsky en 2024 buscaba un diseñador de experiencias hoteleras para su campo en Mendoza.
- Equipo local: cuatro mendocinos, incluyendo guardaparques y arquitecta, llevan adelante el campo convertido en refugio.








