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Un policía de Mendoza se transformó en partero por tercera vez

Se llama Raúl Ojeda y en la mañana del martes tuvo que transformarse en partero por tercera vez en su carrera, para asistir a una parturienta de El Borbollón

Tener que improvisar para asistir un parto, puede pasarle a cualquiera. Tener que transformarse en partero tres veces, ya es destino. “Y… si no entiendo el mensaje después de todo esto…”, dice Raúl Ojeda (34), auxiliar primero de la Policía de Mendoza, que a primera hora de la mañana de este martes se transformó en partero por tercera vez.

Eran las 6.30. Raúl Ojeda y su compañero de ronda, el auxiliar Rolando Torres, estaban patrullando en la zona del barrio Romera, de El Borbollón. Son parte de la Comisaría 56, de El Algarrobal, y estaban cumpliendo con su guardia de rutina.

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“En eso vimos a una niña en la calle, que nos pidió ayuda”, cuenta Raúl. En la casa la madre de la niña estaba en trabajo de parto. “Ya había roto bolsa y no había tiempo. Entonces, nos encomendamos al Señor, y empezamos la tarea”, dice.

“Estaba el marido de la señora, que estuvo presente y le fuimos contando qué era lo que estábamos haciendo. Fue muy bueno que el padre pudiera ver el nacimiento de su hijo. Le fuimos contando cada maniobra, a la madre y a él”, sostiene el policía.

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Se llama Raúl Ojeda y en la mañana del martes tuvo que transformarse en partero por tercera vez en su carrera, para asistir a una parturienta de El Borbollón

Se llama Raúl Ojeda y en la mañana del martes tuvo que transformarse en partero por tercera vez en su carrera, para asistir a una parturienta de El Borbollón

Todo funcionó perfecto. Cuando ya se había producido el nacimiento de un varón, perfectamente sano, llegó una ambulancia del Servicio Coordinado de Emergencia, que trasladó a la madre al Hospital Lagomaggiore y al bebé al Hospital Notti, solo por razones preventivas y para realizar los controles correspondientes.

Pero lo más llamativo es que el auxiliar Raúl Ojeda ya había sido partero de urgencia otras dos veces. “La primera fue cuando prestaba servicio en la Comisaria 48. Esa vez asistí a una señora que venía desde San Carlos, en su auto, por la ruta 40 y el 911 nos pidió asistencia porque había comenzado el trabajo de parto”, recuerda Raúl.

La segunda vez fue en el barrio Newbery, también en jurisdicción de la Comisaría 56, de El Algarrobal. “Los tres fueron varones. Parece que estoy destinado a traer varones a este mundo”, dice Raúl.

La vida es así, manda señales para quien quiera verlas. Y Raúl ya les había prestado atención. Por eso está a punto de recibirse de licenciado en Enfermería. Dice que, con el título en la mano, solo retrasado por la pandemia, verá que hace. Quizás sea enfermero dentro de la fuerza. Quizás siga otro camino. Lo que es un hecho, es que ese es su destino.

Por cierto, el bebé nacido este 3 de noviembre llevará el nombre Raúl en recuerdo del policía que lo trajo al mundo.