Andrés Prina es un pediatra mendocino, que hasta fines de abril fue parte del sistema de salud pública de la provincia. Se desempeñó en diversos hospitales mendocinos, hasta que llegó a ser jefe de Pediatría del hospital General Las Heras, de Tupungato.
Sin embargo, desde mayo, Prina ya no vive en Mendoza, sino en Chile, donde se fue a ejercer su profesión.
"En Chile volví a disfrutar de la medicina", sostuvo y aseguró que no volvería a trabajar en Argentina, no solo por una cuestión económica, sino porque siente que en Chile los médicos son valorados y tenidos en cuenta, y principalmente, se los cuida. Una situación que nunca sintió mientras pertenecía a nuestro sistema de salud.
En medio de una grave crisis como las que se está viviendo en Mendoza por la falta de pediatras generalistas y los formados en distintas especialidades pediátricas, Radio Nihuil dialogó con Prina que explicó qué es lo que les sucede a los médicos, puesto que cada vez son más los que se van del país.
Un cambio total de vida
Andrés Prina explicó que su decisión tuvo que ver con un cambio que quería hacer en su estilo de vida, y que involucraba, principalmente, modificar su forma de trabajar.
Contó que en Mendoza, llegó a tener 6 trabajos para poder solventar sus gastos y los de su familia y que esto no le sucede en Chile, ya que sólo tiene un turno en la salud pública y otro en el sector privado.
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En este sentido, contó que las guardias en Chile son de 12 y no de 24 horas, como sí sucede en Argentina.
Entre otros aspectos positivos, Prina sostuvo que, mientras en Mendoza tardó dos años en tener un cargo: en un principio trabajaba en negro y facturaba por prestación. En Chile, en cambio, demoró dos días en tener estabilidad laboral.
"Llegué el primero de mayo, el dos de mayo presenté los papeles, y el 3 de mayo firmé mi contrato definitivo, que en Chile equivale a un cargo".
Además, mencionó que en Mendoza, él trabajaba en un hospital periférico, en el que no sólo realizaban internaciones. También atendían consultorio y hasta se hacían cargo de los estudios que se le realizan durante las primeras 24 horas a un bebé, pese a no ser neonatólogos.
En Chile, en cambio, esto no le sucede, porque hay un profesional para cada tarea.
También destacó que se preocupan por su calidad de vida.
"Yo llegué en el pico de enfermedades respiratorias de ellos. Estaba de guardia -ellos le llaman guardia al turno- y me tocó hacer 12 ingresos, el jefe del servicio se comunicó con los directivos, me notó cansado y me pusieron un refuerzo. Desde ese momento, somos dos pediatras.
Destacó que en Argentina le pasaba todo lo contrario.
"En una guardia tranquila veíamos entre 60 y 70 niños, no había ningún tipo de contención".
Consultado acerca de si volvería a vivir en el país, dijo que su intención es otra.
"No creo que vuelva a trabajar en Mendoza, busco calidad de vida, a pesar de que por ser médico, firmé para salvaguardar la salud de las personas, pero también soy esposo, soy padre y soy hijo. Quiero disfrutar con mi familia, el tiempo es lo único que no se puede comprar"
Derribando mitos salariales
Sobre el tema de cuánto cobra un médico pediatra en el sistema de salud chileno, el médico desmitificó la idea de que cualquier profesional gana 1.000 dólares por guardia.
"Eso no es así. A un médico generalista se le paga entre 500 y 600 dólares, mientras que un especialista puede cobrar 200 dólares más. Solo las especialidades críticas se pagan 1.000 dólares".
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Dijo que para que un médico gane 20.000 dólares por mes, tiene que trabajar en "modo argentino", es decir, yendo de un trabajo al otro, sin descanso y que esa no es su intención.
El salarial es uno de los puntos importantes, pero Prina hizo hincapié en el trato hacia los profesionales de la salud, que es de las situaciones que más le afectaban en la provincia.







