Islandia marcó un precedente en 2019 al convertirse en uno de los primeros países de Europa en adoptar la semana laboral de cuatro días mediante acuerdos que permiten a los trabajadores negociar semanas más cortas. Actualmente, los resultados de esta decisión son contundentes.
Un país de Europa aprobó la semana laboral de cuatro días, y sus resultados son sorprendentes
La nación nórdica de Islandia, al norte de Europa, implementó hace seis años una semana laboral reducida

La experiencia comenzó en 2015 con una fase piloto que involucró aproximadamente a 2.500 empleados. Tras el éxito rotundo, con un 86% de apoyo entre los participantes, el proyecto se oficializó y hoy casi el 90% de los trabajadores islandeses disfrutan de una semana reducida de 36 horas, manteniendo íntegro su salario.
El impacto en la productividad
Las preocupaciones iniciales sobre esta reducción de jornada fueron numerosas. Se temía una caída en la productividad y mayores costos para las empresas. Sin embargo, la realidad islandesa desmintió estos temores.
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Informes del país nórdico demuestran que la productividad se mantuvo estable e incluso aumentó en algunos sectores. Una clave de este éxito radica en la mejora de la salud mental de los trabajadores. La disminución del estrés, combinada con un mejor equilibrio entre vida personal y laboral, generó un impacto positivo en el bienestar de los empleados.
María Hjálmtýsdóttir, activista y profesora, afirma: "La semana laboral más corta ha sido un gran éxito en Islandia y cambió la vida de mi familia. Para el 90% de los islandeses, la semana de 36 horas significa menos estrés, mayor satisfacción laboral y más tiempo para disfrutar de la vida."
Destaca también la promoción de mayor igualdad de género. Al fomentar que los hombres se involucren más en la vida familiar, la semana de cuatro días contribuyó a un mejor reparto de las responsabilidades domésticas y parentales.
El modelo laboral que revoluciona Europa
El gobierno de Islandia invirtió fuertemente en infraestructura digital, ofreciendo excelentes conexiones a internet incluso en áreas rurales. Esta infraestructura permitió respaldar el trabajo remoto y mantener la productividad a pesar de la reducción de horas.
Los habitantes reportan una mejora significativa en su calidad de vida, con más tiempo para ocio, familia y amigos. El estrés vinculado a las limitaciones temporales disminuyó considerablemente.
A diferencia de países como Bélgica, donde la semana de cuatro días implica compensar las horas no trabajadas con jornadas más largas, Islandia mantiene los salarios sin cambios a pesar de la reducción en las horas de trabajo.
La experiencia islandesa sirve como ejemplo inspirador para otros países de Europa. Proyectos piloto están ya en marcha en Alemania, Portugal, España y Reino Unido, ampliando la discusión sobre nuevos modelos laborales.