En la Caverna de las Brujas

Un nuevo registro del gato andino en Malargüe encendió la esperanza para el felino más amenazado de América

El descubrimiento, logrado por guardaparques y científicos, consolida a Mendoza como un territorio estratégico para la supervivencia de una especie de la que quedan menos de 2.200 individuos en todo el continente

Editado por Redacción de UNO
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El Sur vuelve a posicionarse en el centro de la escena científica y ambiental a nivel continental. El Ministerio de Energía y Ambiente destacó la obtención de un nuevo registro de gato andino en Malargüe. El crucial hallazgo se logró a través de cámaras trampa instaladas por el equipo de guardaparques de la Reserva Natural Caverna de las Brujas.

Este emblemático felino es considerado el más amenazado de América y uno de los mamíferos más difíciles de registrar en todo el mundo, debido a sus hábitos extremadamente esquivos y a los ambientes remotos y escarpados donde habita.

Aunque su distribución general se extiende por sectores montañosos de Argentina, Chile, Bolivia y Perú, se estima que actualmente sobreviven menos de 2.200 ejemplares en toda su área de distribución. En el caso particular de Mendoza, el gato andino (Leopardus jacobita) reviste un interés científico excluyente debido a su singularidad genética, lo que convierte al territorio provincial en un bastión clave para evitar la extinción de la especie.

Se calcula que existen menos de 2.200 ejemplares de gato andino en toda América.

Un monitoreo sistemático y articulado

El registro fotográfico se obtuvo gracias a los monitoreos permanentes que se realizan dentro del Área Natural Protegida, mediante un trabajo articulado entre el Estado provincial, investigadores de WCS Argentina, la Alianza Gato Andino y los propios productores de la zona. Este logro no es un hecho aislado: se suma al histórico avistamiento confirmado meses atrás en el mismo sector por el cuerpo de Guardaparques. En conjunto, ambos hitos consolidan a Malargüe como un territorio estratégico y evidencian la importancia de sostener programas permanentes de investigación de fauna silvestre.

Las tareas de campo desarrolladas no solo abarcan el monitoreo con cámaras trampa, sino también análisis genéticos y el relevamiento de información aportada por los pobladores rurales. Con estos datos, los expertos logran elaborar mapas de presencia e identificar corredores biológicos fundamentales para la planificación de políticas públicas.

El director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, analizó el impacto del descubrimiento: "Cada nuevo registro representa mucho más que una fotografía. Es evidencia científica que nos permite comprender cómo se distribuye la especie, identificar los ambientes prioritarios para su conservación y fortalecer las políticas públicas destinadas a proteger uno de los mayores patrimonios naturales que tiene Mendoza".

Adrián Gorrindo, jefe del Departamento de Fauna, subrayó que transformar los datos de campo en herramientas concretas orienta las acciones de manejo tanto dentro como fuera de las áreas protegidas.

El Reserva de la Caverna de las Brujas donde existen cámaras trampa para captar la presencia del gato andino.

El rol de las reservas y la convivencia con la producción

Desde la Dirección de Áreas Protegidas, su titular Iván Funes Pinter remarcó que las reservas naturales funcionan como verdaderos laboratorios naturales, ponderando la presencia activa de los guardaparques en el territorio.

Además de la veta estrictamente científica, el proyecto oficial incorpora de manera directa el conocimiento de los crianceros y habitantes locales.

Sus aportes resultan vitales para identificar los sectores prioritarios de monitoreo y promover estrategias que favorezcan la convivencia armónica entre los carnívoros nativos y la actividad ganadera caprina y ovina de la zona, implementando capacitaciones y educación ambiental para reducir los conflictos rurales.

Finalmente, las autoridades provinciales recordaron de forma tajante que la fauna silvestre forma parte del patrimonio natural de los mendocinos, por lo que su captura, tenencia y comercialización están rigurosamente prohibidas por las leyes vigentes.

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