Tiene solo 22 años, nació en General Alvear y estudia Bioingeniería en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Se llama Agustín Martínez y acaba de dar uno de los pasos más importantes de su joven carrera: junto a un equipo de estudiantes argentinos, fue seleccionado para representar al país en la competencia CanSat 2025, organizada por la American Astronautical Society (AAS) y avalada por gigantes como la NASA, Siemens y Lockheed Martin.
Un mendocino y su equipo, listos para competir en una exigente prueba aeroespacial avalada por la NASA
Agustín Martínez, estudiante de Bioingeniería en el ITBA, integra el equipo argentino que representará al país en la competencia CanSat 2025 avalada por gigantes como la NASA
Sí, un grupo de chicos argentinos, con creatividad desbordante, compromiso a prueba de todo y un sueño común: llegar lo más lejos posible en la ingeniería aeroespacial.
Y entre ellos está Agustín, el mendocino que lleva el orgullo de su provincia y del país en cada paso del proyecto.
“Para nosotros poder representar a la Argentina en una competencia de estas características es un honor y un orgullo gigante. Queremos demostrar que el talento argentino y tecnológico va más allá, que podemos competir contra otras grandes potencias como China, Estados Unidos, Japón o Alemania y hacer una buena performance”, cuenta Agustín, todavía emocionado, a diario UNO.
De qué se trata el desafío y su relación con la NASA
La CanSat es una competencia internacional que simula una misión aeroespacial real, pero a pequeña escala. Los equipos deben diseñar, construir y lanzar un satélite del tamaño de una lata de gaseosa. Sí, tan chico como una Coca, pero cargado de tecnología, precisión y exigencia.
“El desafío consiste en desarrollar un picosatélite que cumpla con los requisitos de la competencia. Entre los puntos más destacados está el desarrollo de un sistema de autogiro para un descenso controlado, un sistema de telemetría que transmita datos en tiempo real, y una cámara que registre todo el trayecto desde el aire”, explica Agustín.
La competencia no es solo armar un aparato que vuele. El equipo debe atravesar todas las etapas de un verdadero proyecto aeroespacial: diseño conceptual, fabricación de prototipos, integración, pruebas, vuelo, análisis de datos y presentación de resultados. Nada queda librado al azar.
Un futuro con inteligencia artificial y neurología
Agustín, que se define como apasionado por la ciencia y el mundo empresarial, tiene sueños que van mucho más allá de esta competencia.
“Estudio Bioingeniería, y hay un montón de cosas que me gustaría desarrollar. Siempre me gustó el mundo empresarial. Mi sueño sería fundar una empresa que integre inteligencia artificial y neurología, que permita facilitar el diagnóstico, tratamiento y control de enfermedades neurológicas, reduciendo la intervención invasiva, simplificando procesos, y además bajando costos y tiempos”, anticipó.
Más allá del objetivo técnico y académico, Agustín y su equipo tienen una misión más profunda: motivar.
“Creemos que es súper importante poder difundir este tipo de proyectos entre los jóvenes y motivarlos a crear. La educación es fundamental para el desarrollo de una nación. Si logramos que más chicos se animen a soñar con ciencia y tecnología, entonces ya ganamos”, concluyó.
Quiénes son los otros seleccionados
Además de Agustín, el equipo está integrado por los estudiantes Santiago y Ezequiel Bolzicco (ingeniero industrial y mecánico, respectivamente); Micaela Perillo, informática; Rafael Dalzotto, Emanuel Albornoz y Santino Agosti, ingenieros electrónicos, y Agustín Pilotto, Daniela Maradei y Thomas Marthi, todos futuros ingenieros mecánicos.





