Humilde y trabajador, Alexander dedica su vida a trabajar como limpiavidrios en la concurrida esquina de Costanera y O’Brien, en Guaymallén. Su vida cotidiana transcurre en esa intersección, donde los autos se detienen y él, con su sonrisa, se ofrece a mejorar la visibilidad de los conductores. Pero fue precisamente en ese lugar donde protagonizó este jueves un acto que lo pintó de cuerpo entero y demostró sensibilidad, compromiso y profunda fe en Dios.
Un héroe anónimo: Alexander, el limpiavidrios que evitó una tragedia en Guaymallén
Conmovido por su fe y su amor por los demás, Alexander, un joven limpiavidrios, dejó todo para evitar que una mujer se arrojara al canal
En un gesto de valentía. Alexander evitó que una mujer desesperada se lanzara al canal. “La vi y me di cuenta de que quería tirarse. Soy creyente de nuestro Señor Jesucristo, que nos dice que tenemos que salvar a nuestros hermanos”, contó en una charla con Matías Pascualetti, de Radio Nihuil.
El joven, conmovido al recordar el momento, explicó que su fe fue lo que lo impulsó a correr hacia la mujer, abrazarla y consolarla.
Aunque asegura tener familia, Alexander vive actualmente debajo de un puente. “Es momentáneo”, aclaró. Sin embargo, cuando se percató de lo que estaba a punto de ocurrir, no dudó en dejar todo de lado. “Tiré mis herramientas de trabajo y fui corriendo hacia ella. La abracé y le dije que no lo hiciera”, relató.
El acto de Alexander no solo evitó una tragedia, sino que también le dejó algo que él considera invaluable: el reconocimiento y el cariño de quienes presenciaron su acción. Muchos conductores se acercaron para felicitarlo y le ofrecieron palabras de aliento, además de propinas que él agradeció con humildad. Sin embargo, lo que más valoró fue el abrazo y las miradas de respeto que recibió.
“Todos somos hijos de Dios, y nuestra misión es ayudarnos unos a otros”, reflexionó Alexander. Con su acción, se convirtió en un héroe y ejemplo de humanidad y solidaridad.





