Los amantes de la astronomía aguardan con expectativa el primer fenómeno astronómico destacado del año, cuando media docena de planetas parecerán formar una línea en el cielo nocturno durante el mes de enero.
Un fenómeno astronómico marcará el inicio de 2025: qué pasará en el cielo nocturno
El primer gran fenómeno astronómico de 2025 ocurrirá cuando seis planetas se alineen en el firmamento a poco de comenzar el año
Observadores casuales y astrónomos profesionales señalan el 18 de enero como la fecha clave, cuando Mercurio, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno crearán una formación aparentemente perfecta visible desde diversos puntos de nuestro planeta.
Un fenómeno astronómico excepcional
Cada uno de estos gigantescos cuerpos celestes sigue su propia órbita elíptica alrededor del Sol, creando una ilusión óptica que permite verlos alineados desde nuestra perspectiva terrestre.
Por tercera vez en menos de un año, estos seis planetas se ubicarán de tal manera que parecerán formar una línea recta en el espacio, aunque en realidad mantienen enormes distancias entre sí.
Los observadores tendrán la mejor vista del evento entre 30 y 60 minutos antes del amanecer, especialmente si pueden ubicarse en zonas elevadas con poca contaminación lumínica.
Saturno y Marte resultarán más sencillos de identificar sin ayuda, mientras que Mercurio y Júpiter podrían distinguirse cerca del horizonte en condiciones ideales.
Los entusiastas de la astronomía necesitarán equipamiento especial para completar la observación, ya que Urano y Neptuno solo serán visibles mediante telescopios o binoculares potentes.
Matemáticas celestiales
Sucesos como este ocurren con relativa rareza debido a las complejas variables orbitales de cada planeta alrededor del Sol.
Reunir a los seis planetas en una disposición similar requiere una precisa combinación de velocidades, distancias y posiciones relativas a la Tierra.
Comparativamente, presenciar una alineación completa de los ocho planetas del sistema solar resultaría prácticamente imposible para cualquier ser humano.
Cálculos astronómicos indican que semejante evento necesitaría más de 300 mil millones de años para producirse naturalmente.




