Un equipo de investigación del Conicet Mendoza trabaja en una línea clave para el cáncer de ovario: entender mejor cómo se desarrolla y cómo detectarlo antes. El proyecto combina análisis de tumores, seguimiento e identificación de genes clave y herramientas informáticas para encontrar pistas que hoy todavía no están del todo claras.
Un equipo del Conicet investiga el cáncer de ovario y avanza en su detección temprana
Un grupo de profesionales del Laboratorio de Fisiopatología Ovárica del Imbecu estudia marcadores para mejorar el diagnóstico del cáncer de ovario

El equipo de trabajo del Imbecu Conicet: (izquierda a derecha): Daniela Cardone, María de los Ángeles Sanhueza y Myriam Laconi, responsable del laboratorio.
La iniciativa reúne al Conicet, la Universidad de Mendoza y a los hospitales Italiano y Español. El objetivo es que lo que se investiga en el laboratorio pueda aplicarse después en el sistema de salud, esto es lo que se conoce como "medicina traslacional": un enfoque interdisciplinario que busca "traducir" los hallazgos de la investigación de laboratorio en aplicaciones directas para mejorar la vida de los pacientes.
De qué se trata la investigación contra el cáncer de ovario
El trabajo se basa en un enfoque de medicina de precisión. En otras palabras, no se busca una solución general, sino entender las características de cada tumor.
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Para eso, el equipo del Conicet analiza muestras de pacientes, estudia células en laboratorio y cruza esos datos con información de bases internacionales. La idea es identificar marcadores que permitan anticipar cómo va a evolucionar la enfermedad y qué tratamientos pueden funcionar mejor en cada caso.
En ese camino, uno de los focos está puesto en los neuroesteroides, derivados de la progesterona. Los primeros resultados muestran que algunos de estos compuestos pueden favorecer el crecimiento de los tumores, mientras que otros lo frenan. Ese punto abre una línea posible para desarrollar terapias más específicas.
El cáncer de ovario, una enfermedad difícil de detectar
El cáncer de ovario tiene una particularidad: suele dar pocos síntomas y, en muchos casos, se diagnostica tarde. Eso provoca que la mortalidad sea más alta en comparación con otros cánceres ginecológicos.
Aunque no es el más frecuente, sí es más letal. Puede aparecer en mujeres de distintas edades, incluso jóvenes, y tiene alta recurrencia. Por eso, uno de los desafíos es otorgar herramientas para mejorar el diagnóstico.
En ese sentido, se avanza en el estudio de marcadores genéticos y en el uso de ecografías específicas, como la transvaginal, para acercarse a una detección más temprana del cáncer.
Cómo se articula el estudio con la práctica médica
Uno de los objetivos centrales del proyecto es que los resultados no queden solo en el ámbito de estudio. La idea es generar herramientas que puedan usar en el sistema de salud de la provincia.
El trabajo articula el sistema científico, la universidad y el sector clínico. Los hospitales aportan muestras y datos de pacientes, mientras que el equipo de investigación analiza esa información en profundidad.
Además, se incorporan estudios de costo-efectividad. El planteo es que invertir en investigación puede reducir a futuro tratamientos largos y costosos.
Un proyecto de salud reconocido por la provincia
La investigación del cáncer de ovario realizada por el equipo del Imbecu - Conicet fue declarada de interés por la Cámara de Senadores de Mendoza, en un acto realizado en la Universidad de Mendoza. Allí se destacó la importancia de vincular el sistema científico con las políticas públicas y de hacer más visibles este tipo de desarrollos.
Para el equipo, uno de los desafíos sigue siendo ese: acercar la investigación a la sociedad y mostrar que, detrás de estos estudios, hay herramientas concretas para mejorar diagnósticos, tratamientos y calidad de vida.