Cuando nuestra mascota entra en su etapa final o enfrenta una enfermedad terminal, reconocer que la muerte se avecina no siempre es fácil. De hecho, existe una señal física muy común que la mayoría de los dueños confunden, pero que en realidad significa que, en el caso de los gatos, está comenzando a despedirse.
Entender que estos cambios forman parte del proceso de muerte de las mascotas permite a los dueños reaccionar a tiempo, no para revertir lo inevitable, sino para garantizarles una despedida digna.
Mal aliento, la señal que indica que tu gato comienza a despedirse
Es habitual pensar que si a nuestros gatos les huele mal la boca es simplemente porque están envejeciendo, porque cambiaron de alimento o por una acumulación de sarro.
Sin embargo, y más allá de las infecciones dentales comunes, el olor bucal fuerte a descomposición es una de las alertas metabólicas más grandes de la medicina felina.
A la hora de responder el por qué, lo cierto es que los riñones y el hígado ya no pueden filtrar las toxinas de la sangre. Al acumularse estos desechos, el cuerpo comienza a eliminarlos a través del aliento.
El gato deja de beber agua, y comienza un proceso de deshidración extrema, donde la saliva disminuye drásticamente, multiplicando las bacterias en su boca.
Ante la aparición del mal aliento crónico acompañado de debilidad, la consulta veterinaria es fundamental. El profesional podrá determinar si se puede aplicar un tratamiento paliativo o si es momento de tomar alguna decisión.
Otras señales físicas y metabólicas
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Abandono de la higiene: dejan de acicalarse, lo cual es un indicador de debilidad extrema. Esto suele estar muy vinculado a patologías crónicas como la artritis.
Alteración de constantes vitales: se puede observar una frecuencia respiratoria acelerada y un descenso de la temperatura corporal por debajo de los 37°C (siendo lo habitual unos 38°C). Estos cambios son alertas graves que requieren consulta veterinaria urgente.
Pérdida de peso y apetito: el desinterés repentino por la comida y un adelgazamiento abrupto suelen estar asociados a enfermedades terminales, insuficiencias renales o cuadros oncológicos.




