Con las bajas temperaturas, los guantes se convierten en una herramienta de abrigo fundamental. Ya sea para salir a correr, para ir al trabajo, o para simplemente circular, sirven para proteger las manos en todo momento. Sin embargo, los mismos pueden esconder una serie de problemas silenciosos de los cuales no todos hablan.
Para evitar a cada uno de ellos, un truco casero, que no es conocido por todos, es el de colocar bicarbonato de sodio adentro de los mismos, con beneficios realmente impensados.
Por qué se recomienda colocar bicarbonato de sodio adentro de los guantes
Si bien parece algo impensado hablar de sudor cuando la temperatura no supera los diez grados, lo cierto es que es algo que ocurre y que genera algunos problemas, como la aparición de hongos y bacterias la humedad en exceso y los malos olores.
El interior oscuro y húmedo del guante es el ecosistema perfecto para la proliferación de los primeros mencionados, mientras que la humedad retenida se enfría rápidamente logrando un efecto contrario al que se busca con los guantes. Es decir, las manos terminan congeladas.
Cuando colocas bicarbonato de sodio adentro de los guantes, el poder absorbente de este elemento absorbe la humedad ambiental y el sudor residual, manteniendo el interior textil completamente seco.
A diferencia de los talcos perfumados, el bicarbonato de sodio regula el PH y neutraliza los ácidos que generan las bacterias del sudor, eliminando el olor de raíz.
Como si fuese poco, el bicarbonato de sodio permite higienizar los guantes por completo, prolongando su vida útil y evitando que su material se dañe.
Ya lo sabes, si quieres evitar problemas en tus manos producto del uso de los guantes, todo lo que tienes que hacer es espolvorear un poco de bicarbonato de sodio sobre ellos.
Las 2 formas de aplicación
Aplicación directa: espolvorea una cucharada de bicarbonato de sodio sobre el interior de cada guante, y sacúdelos bien para que el polvo llegue a la punta de cada dedo.
El truco de la media: coloca dos cucharadas de bicarbonato dentro de una media fina o calcetín viejo, haz un nudo e introdúcelo en los guantes cuando no los uses. Esto ayuda a absorber la humedad y el olor sin dejar rastro.




