Gastronomía

Un descubrimiento en un restaurante de Madrid puede cambiar la historia de España y el mundo

Un descubrimiento histórico encontrado en Casa Pedro podría cambiar para siempre el ranking mundial de la gastronomía.

Casa Pedro, ubicado en Fuencarral, emerge como el posible nuevo campeón mundial tras un descubrimiento que sacude la gastronomía internacional. Jorge Viñales encontró en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1750 la evidencia que su familia buscaba para demostrar que este restaurante madrileño existe desde 1702.

Irene Viñales, décima generación al frente del local, confiesa que "siempre hemos tenido la curiosidad de saber si la fecha que decía mi abuelo, Casa Pedro 1702, era cierto o no". La Guerra Civil destruyó los archivos familiares, convirtiendo esta búsqueda en una obsesión familiar.

El documento que reescribe la historia con un descubrimiento único

Jorge tropezó con el hallazgo mientras investigaba documentos antiguos. El Catastro menciona tres mesones en Fuencarral, uno regentado por Juan López, presunto ancestro de los actuales propietarios. Este descubrimiento inyectó nueva energía a la familia.

casa botin
Casa Botín tiene el récord de antigüedad, pero todo podría cambiar gracias al nuevo descubrimiento.

Casa Botín tiene el récord de antigüedad, pero todo podría cambiar gracias al nuevo descubrimiento.

Casa Botín, que ostenta el récord Guinness desde 1725, podría perder su corona ante un rival que funciona desde 1702. El documento confirma la existencia del restaurante mucho antes de lo que reconocía el Ayuntamiento de Madrid, que colocó una placa fechada en 1825.

La familia debe demostrar que Juan López pertenece a su árbol genealógico visitando archivos parroquiales. "Ha sido una alegría decir que mi abuelo tenía razón", celebra Irene, quien ve en este descubrimiento la confirmación de una tradición transmitida durante generaciones.

Casa Pedro mantiene su esencia gastronómica a través de los siglos. "Casi todos los restaurantes intentan innovar y nosotros lo que intentamos es conservar", explica Irene. Su carta preserva callos, mollejas, caracoles y escabeches tradicionales en un bastión de la gastronomía madrileña que abraza la tradición como fortaleza.