Historias

Un cineasta mendocino estrena en Grecia su cortometraje filmado en San Juan sobre la fe y el duelo

Román Ruberti Godoy, formado en San Juan, fue seleccionado para competir en un festival de Grecia con Volver a verte, una obra íntima filmada en la Difunta Correa

Román Ruberti Godoy no llegó a este momento por casualidad ni de un día para el otro. Su cortometraje Volver a verte, realizado como tesis de egreso en la ENERC ( Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) ,sede Cuyo, fue seleccionado para competir en el 18th Psarokokalo International Short Film Festival, que se desarrollará en Grecia del 10 al 17 de julio de 2026, y marca un punto de inflexión en el recorrido de un cineasta mendocino que eligió formarse en San Juan y construir desde allí una mirada propia, profundamente ligada al territorio.

“Estoy en un momento muy especial, porque esto que está pasando con el corto no lo esperaba tan pronto. Uno hace una película desde un lugar muy íntimo, muy personal, sin saber bien hasta dónde va a llegar. Y que de repente aparezca una selección en un festival internacional, en un lugar como Grecia, es fuerte, es una confirmación de que algo de todo ese proceso tiene sentido”, cuenta, todavía asimilando la noticia que lo pone por primera vez en una competencia internacional como director.

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“Estoy en un momento muy especial, porque esto que está pasando con el corto no lo esperaba tan pronto

“Estoy en un momento muy especial, porque esto que está pasando con el corto no lo esperaba tan pronto", dijo Román.

Volver a verte es una historia atravesada por la pérdida, la fe y la búsqueda de consuelo. Sigue a una niña que, tras la muerte de su madre, se acerca a un santuario de una santa popular en busca de respuestas. La película fue filmada en la Difunta Correa, en San Juan, un espacio donde la espiritualidad popular se expresa de manera directa, sin intermediarios, y donde miles de personas llegan cada año con promesas, pedidos y agradecimientos.

“Elegí ese lugar porque no es solo un escenario, es un mundo en sí mismo. Ahí pasan cosas todo el tiempo, hay una energía muy particular, una relación con la fe que es muy concreta, muy física. Me interesaba que la historia estuviera atravesada por eso, por ese vínculo entre lo íntimo y lo espiritual, pero sin bajada de línea, sin explicar demasiado, dejando que las cosas sucedan”, explica.

Un cortometraje que se realizó con actores no profesionales y que viaja a Grecia

El cortometraje se construyó con actores no profesionales y con la participación de la comunidad local, una decisión que no responde solo a una cuestión estética, sino también a una forma de entender el cine. “Para mí era fundamental trabajar con gente del lugar, porque hay algo en los gestos, en las miradas, en la forma de habitar ese espacio, que no se puede reproducir. Yo no quería imponer nada, sino más bien escuchar lo que ese territorio tenía para decir”, señala.

Ese vínculo con lo local es una constante en su trabajo. Aunque nació en Mendoza, fue en San Juan donde encontró un espacio de formación y desarrollo. “La ENERC Cuyo fue clave para mí. No solo por lo académico, sino por lo humano. Ahí entendí que se puede hacer cine desde el interior, que no hace falta irse para poder contar cosas con valor. Al contrario, muchas veces lo que tenemos acá es lo que nos diferencia”, dice.

Esa convicción ya había aparecido cuando fue seleccionado como jurado joven del Premio Mezcal en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, una experiencia que le permitió entrar en contacto con otras cinematografías y ampliar su mirada. “Fue muy importante, porque ahí ves cómo trabajan otros, qué temas abordan, cómo se posicionan. Y también te das cuenta de que lo que uno hace desde acá tiene un valor, que no es menor ni secundario”, recuerda.

Ahora, con la selección en Grecia, ese recorrido suma un nuevo capítulo. El festival Psarokokalo no es un espacio cualquiera dentro del circuito internacional. A lo largo de sus ediciones, se ha caracterizado por apostar a propuestas autorales, a nuevas voces y a formas de narrar que se corren de lo convencional. En ese marco, la inclusión de Volver a verte adquiere un significado particular.

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Ramona en la Difunta Correa, uno de los tramos del cortometraje Volver a verte.

Ramona en la Difunta Correa, uno de los tramos del cortometraje Volver a verte.

“Me interesa mucho ese tipo de espacios, donde el cine no está pensado solo como entretenimiento, sino como una experiencia más profunda. Siento que mi corto dialoga con esa idea, con una forma de mirar más pausada, más sensible, donde lo importante no es tanto lo que pasa sino cómo se vive”, plantea.

Dentro de la programación, su trabajo formará parte de una sección dedicada al nuevo cine argentino, compartiendo espacio con otras producciones que también vienen marcando el pulso de una generación que busca renovar lenguajes y perspectivas. Entre ellas, Tres, de Juan Ignacio Ceballos, que participó en La Cinef del Festival de Cannes 2025.

El cine tiene la posibilidad de interpelar y hacer visible lo que no siempre se ve, dice Román

“Estar en esa misma sección es un orgullo, pero también una responsabilidad. Porque te ubica en un lugar donde hay muchas miradas distintas, donde el desafío es sostener una voz propia”, reflexiona.

Esa idea de construir una voz propia aparece una y otra vez cuando habla de su trabajo. No se trata solo de contar historias, sino de encontrar una forma de hacerlo que tenga identidad. “A mí me interesa mucho lo que pasa en los márgenes, lo que no siempre se ve. Hay algo ahí que me moviliza, que me interpela. Y creo que el cine tiene la posibilidad de poner eso en primer plano, de hacerlo visible”, dice.

En ese sentido, reconoce influencias del cine mexicano, especialmente aquel que se animó a retratar lo marginal, lo que queda por fuera del centro. “Mientras escribía Volver a verte, sentía esa influencia, esa idea de que se puede contar desde lugares que no suelen estar en pantalla. Y eso me dio confianza para avanzar con la historia desde donde yo la estaba viendo”, explica.

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“A mí me interesa mucho lo que pasa en los márgenes, lo que no siempre se ve. Hay algo ahí que me moviliza, que me interpela", dijo Román.

“A mí me interesa mucho lo que pasa en los márgenes, lo que no siempre se ve. Hay algo ahí que me moviliza, que me interpela", dijo Román.

El cortometraje, además, forma parte de un proyecto más amplio. Volver a verte es la primera pieza de una trilogía que continuará explorando temas como la infancia, la espiritualidad y la relación con el paisaje. De hecho, Ruberti ya trabaja en su próximo film, que tendrá como protagonista a un niño arriero en la cordillera de los Andes.

“Estoy escribiendo una historia que también tiene que ver con la infancia y con el territorio, pero desde otro lugar. Me interesa mucho ese vínculo entre las personas y el paisaje, cómo el entorno influye en lo que somos, en lo que hacemos. En el caso de este nuevo proyecto, la cordillera va a ser un personaje más”, adelanta.

Para él, el cine no es solo una herramienta narrativa, sino una forma de posicionarse frente al mundo. “Hacer cine es una manera de resistir, de cuidar la sensibilidad en un contexto donde todo es muy rápido, muy superficial. Elegir detenerse, observar, construir una mirada propia, es una decisión”, sostiene.

Esa postura se refleja en su forma de trabajar, en los tiempos que se toma, en las decisiones que prioriza. No hay apuro por encajar ni por seguir tendencias. Hay, en cambio, una búsqueda constante de coherencia.

La primera vez que la película estará en un festival internacional

El estreno en Grecia será, sin dudas, un momento clave en ese recorrido. No solo por lo que implica en términos de visibilidad, sino también por lo que representa a nivel personal. “Es la primera vez que mi trabajo va a estar en un festival internacional como director. Eso ya es un montón. Después, lo que pase con la película es parte del camino, pero esto ya es un paso muy importante”, reconoce.

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Román junto a la niña que quedó seleccionada para el corto Volver a verte. Sanjuanina y sin experiencia en films.

Román junto a la niña que quedó seleccionada para el corto Volver a verte. Sanjuanina y sin experiencia en films.

Mientras tanto, el proceso continúa. Entre la escritura de nuevos proyectos, la circulación del corto y la necesidad de seguir produciendo en un contexto que no siempre acompaña, Ruberti mantiene una idea clara: seguir haciendo.

“Creo que desde el interior tenemos mucho para decir. Hay una riqueza enorme en nuestras historias, en nuestros paisajes, en nuestra gente. Y el desafío es animarse a contarlo, confiar en que eso tiene valor”, concluye.

Su historia, como su cine, todavía está en desarrollo. Pero ya encontró una dirección. Y ahora también, un destino inesperado: Grecia.

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