El mundo de la tecnología aérea experimenta una transformación profunda gracias a la implementación de sistemas de transferencia de carga inalámbrica. Mediante el uso de haces de láser, diversos ingenieros lograron diseñar un método para enviar energía directamente a los drones mientras estos permanecen en el aire.
Esta innovación busca eliminar la principal limitación de autonomía que afecta a cada dron moderno, permitiendo misiones de duración extendida sin la necesidad de aterrizar para recargar baterías o realizar cambios de celdas.
La empresa PowerLight Technologies lidera este desarrollo al combinar software de control de precisión con hardware capaz de transmitir potencias en la escala de los kilovatios. A diferencia de los láseres de laboratorio convencionales, este equipo mantiene un flujo constante de electricidad hacia los drones a distancias considerables. El sistema utiliza un transmisor terrestre que rastrea el vector y la velocidad de la unidad, asegurando que el haz impacte con exactitud en el receptor instalado en la aeronave.
La ciencia que parece ficción
El funcionamiento técnico de esta herramienta se apoya en un receptor de apenas 2,7 kilogramos integrado en el vehículo. Este componente captura la luz del láser y, mediante un convertidor especializado, transforma esa radiación en electricidad. Este proceso resulta similar al comportamiento de las celdas solares, aunque bajo este concepto de ciencia aplicada, los paneles están optimizados para frecuencias de luz monocromáticas de alta intensidad. De este modo, la eficiencia en la conversión resulta mucho mayor que con la luz solar dispersa.
La interacción entre la base y el vuelo de la unidad depende de un intercambio constante de datos telemétricos. El software de control monitorea el estado de la batería y la posición exacta en el cielo, ajustando la entrega de potencia de manera dinámica. Gracias a este enlace de comunicación bidireccional, los operadores en tierra reciben información en tiempo real, lo que garantiza que el avance tecnológico se traduzca en una operatividad segura y eficiente bajo distintas condiciones atmosféricas.
Un gran avance para la autonomía aérea
Este proyecto cuenta con la colaboración del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y se integrará inicialmente en modelos de largo alcance como el K1000ULE. Dichas unidades, diseñadas para tareas de vigilancia y reconocimiento, requieren permanecer en el aire durante periodos que superan las capacidades de las baterías actuales. La posibilidad de suministrar carga desde el suelo a través de estos drones especializados abre un nuevo panorama para la logística y la seguridad internacional.
Aunque pruebas anteriores demostraron que es posible transferir cientos de vatios a varios kilómetros de distancia, este sistema representa un paso firme hacia el despliegue en plataformas móviles. Los algoritmos de seguimiento ya superaron las fases de evaluación inicial, y las primeras pruebas de vuelo con el sistema completo están programadas para este año. El éxito de estos ensayos marcaría el inicio de una era donde la permanencia en el cielo sea, por primera vez, virtualmente infinita.





