El Tubo Respira Bien (TRB) es un invento del abogado y emprendedor argentino Pablo Bogdan que es tendencia y furor en el mundo. Es que esta herramienta es un diseño transparente hecho de plástico PET que cubre la parte superior del cuerpo desde debajo de los hombros hasta por encima de la cabeza, protegiendo ojos, boca y nariz.
Un argentino inventó el Tubo Respira Bien que protege del coronavirus
En entrevista con la agencia Xinhua, el autor del insumo dijo que "el dispositivo supone una mejora respecto de las mascarillas, que protegen sólo la nariz y la boca; es inclusivo, porque permite mantener una normal interacción con personas hipoacúsicas; y es útil en materia de seguridad, ya que autoridades y dependientes de bancos y comercios pueden ver el rostro completo de quien lo utiliza".
"En 1983 me diagnosticaron leucemia linfoblástica, una enfermedad que no tenía cura ni protocolo. Al estar inmunodeprimido, tuve una idea más clara de los riesgos de estar expuesto a una enfermedad que no tiene cura", explicó el empresario.
"Además, soy abogado de artistas plásticos, y siempre los admiré por su creatividad. Eso me animó a hacer algo que sea innovador y que tenga un impacto positivo en este contexto, sin importar el qué dirán", agregó.
El emprendedor puntualizó que el TRB es un producto de protección sanitaria dirigido al público en general, cuyo propósito es prevenir contagios de todo tipo, incluyendo los generados por el hábito involuntario de tocarnos la cara.
"Previene contagios, ya que se hace en plástico PET, una barrera total contra las microgotas. Es un material fácil de desinfectar, liviano y durable, que nos asegura que el tubo se mantenga transparente. Se puede desinfectar con alcohol todas las veces que sea necesario, ya que se puede reutilizar infinita cantidad de veces", resaltó el entrevistado en diálogo con Xinhua.
El dispositivo ofrece una protección en 360 grados y busca hacer sentir a su usuario libre de productos como el barbijo (mascarilla) o la vincha de protección, que debe fijarse a la cabeza de la persona.
"Es inclusivo, ya que las personas hipoacúsicas, que leen labios, pueden hacerlo, y mejora la experiencia social en la nueva normalidad, ya que brinda absoluta visibilidad del rostro. Se puede usar con lentes, también con gorro, sombrero o casco, y permite la función 'Face ID' (reconocimiento facial) en teléfonos móviles", añadió Bogdan.
La inversión principal para el desarrollo, según dijo el emprendedor, fue el tiempo y las pruebas realizadas para encontrar el material perfecto. "Es adaptable, no se rompe y no cambia de transparencia. Es amigable con el usuario, liviano, fácil de transportar y económico, lo que permite producirlo en grandes cantidades", valoró el inventor.
La iniciativa de Bogdan comenzó como un proyecto personal y luego se volvió familiar, con la participación de sus allegados y su pareja, María Dreller.
"Actualmente estamos produciendo siete talles distintos, que varían desde niños hasta adultos con espalda grande, y nos encontramos en diálogo permanente con autoridades sanitarias nacionales, gestionando estudios para escalar la producción. "También se tramita una certificación en los Estados Unidos para producir nuestro producto allá", enfatizó.

