Una mujer planeaba festejar sus 40 años con altura literalmente, ya que quería escalar una de las montañas más altas de los Andes. Pero sus planes dieron un giro inesperado cuando la mujer vivió una situación muy extraña sobre la cual no había sido advertida.
Turista escaló una montaña de los Andes y terminó en una situación insólita
Una turista planeó escalar una de las montañas más altas de los Andes, pero terminó viviendo algo que la marcó de por vida

El Huayna Potosí es una de las montañas más altas de los Andes.
Según cuenta Elizabeth Lavis, para celebrar el cambio de década decidió escalar Huayna Potosí, de Bolivia, cuya cima se encuentra a 6.090 metros sobre el nivel del mar. Pero a pocos metros del campamento de altura, notó que algo no estaba bien.
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Pánico en lo alto de los Andes
El primer indicio para Elizabeth de que estaba ingresando en un estado alterado fue una sensación de vértigo y ansiedad poco características en su persona. En su relato indica que hasta ese momento, se encontraba perfectamente bien, a un par de cientos de metros del campamento de altura de la montaña.
Todo empeoró cuando comenzó a ver gigantescas aves con alas con formas geométricas posadas en las heladas rocas, y se dio cuenta de que estaba alucinando. Gracias a un guía local, pudo llegar a la base, donde, por suerte, se recuperó tras algunos inconvenientes físicos.
Qué sucedió
La montañista señaló que sufrió un caso de psicosis de altura, debido a que no tuvo la preparación suficiente para escalar un pico de semejante altitud.
"Subí demasiado rápido, sin suficiente preparación ni aclimatación, y reprimí los efectos del mal de altura, que incluye náuseas, dolores de cabeza y fatiga, con una combinación de té de hoja de coca preparado en frío, agua, paracetamol y azúcar", contó.
Claramente estos remedios caseros no fueron suficientes: "Luego comencé a alucinar y a vomitar violentamente mientras avanzaba tenuemente hacia el campamento alto, con los crampones patinando y resbalándose del hielo compactado a medida que el cansancio y la confusión me invadían", confesó la turista.
Un caso curioso
Probablemente lo que más llama la atención de este caso es la baja altitud a la que se dio la psicosis. Normalmente este mal se observa a más de 7 mil metros de altura. La cura más rápida es simplemente bajar a menos altitud, donde sus efectos desaparecen.
El principal factor que puede llevar a su aparición en altitudes menores es la falta de aclimatación. Es por eso que se recomienda pasar 3 o 4 días en la base de la montaña para acostumbrar al cuerpo. También influye mucho subestimar los efectos del mal de altura, o taparlos con remedios como el té de coca.
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Según considera Elizabeth, la "forma responsable" de escalar una montaña alta es "equilibrar su capacidad atlética, mantenerse en sintonía con la respuesta de su cuerpo a la altitud y observar el sistema de compañeros".