Diario Uno > Sociedad > Turf

Turf: las voces de desesperación de una actividad paralizada

A casi seis meses del cese de actividad, los trabajadores del turf se declaran en crisis y muestras su desesperación por el coronavirus en Mendoza

La actividad del turf es una de las más tradicionales de nuestra cultura y con mucho arraigo, tanto en los hipódromos urbanos, como en el llamado turf chacarero, el de las carreras cuadreras, que además de una expresión cultural, significa el movimiento de divisas y la generación de puestos de trabajos de mano de obra especializada. Precisamente esos cultores del Deporte de los Reyes, se ven totalmente marginados y olvidados en medio de la pandemia de coronavirus en Mendoza, con ya casi a seis meses de inactividad y nulidad de ingresos y en crisis. "Estamos al borde del colapso, sin trabajar y sin saber cuando volveremos", dijo un jockey de la Catedral mendocina, el hipódromo de calle Montes de Oca.

Te puede interesar...

Un centenar de familias vive directa o indirectamente del, y en el hipódromo que está en Godoy Cruz. Desde el 20 de marzo que cesaron todas las actividades por el coronavirus en Mendoza, y luego de a poco se fueron habilitando muchas, pero el turf en Mendoza sigue parado. En otros hipódromos se ha comenzado a correr, con protocolos estrictos, y de a poco los trabajadores van pudiendo recibir remuneraciones. Palermo, Río Cuarto, Villa María (Córdoba) y Tucumán, son ejemplos de que se puede correr, con las precauciones lógicas, sin público, y con apuestas online o telefónicas.

Había una lucecita de esperanza entre cuidadores, peones, y jockeys tras la reunión que tuvieron con la presidente de la nuestra arena hípica, Ida López, quien puso como fecha tentativa -dependiendo del curso del coronavirus en Mendoza- el próximo 20 de septiembre. Pero con la amenaza de un retorno a Fase 1, esas esperanzas se van diluyendo.

turf1
El trabajo del turf, con mano de obra específica y especializada, corre peligro por el prolongado parate obligado por la cuarentena por conoronavirus y que mantiene nuestro hipódromo cerrado.

El trabajo del turf, con mano de obra específica y especializada, corre peligro por el prolongado parate obligado por la cuarentena por conoronavirus y que mantiene nuestro hipódromo cerrado.

Sólo se ha permitido en el circo hípico que se realicen entrenamiento de los pura sangre, el vareo, con horarios y cantidad de personas en las canchas muy limitados, para mantener mínimamente a los caballos activos y sin sufrir stress por el prolongado encierro en los boxes.

Las voces de los protagonistas de la crisis

"Realmente es una situación inesperada (la del coronavirus en Mendoza y el parate de la actividad) y donde el gobierno poco puede hacer, ya que depende de una situación sanitaria. Pero esperamos que se puede encontrar una solución para que se vuelva a correr. Los propietarios de los caballos han estado haciendo el aguante y pagando la pensión, pero si esto se estira, ya están pensando en llevárselos y soltarlos en el campo, ya que no tiene sentido nuestro trabajo si no compiten", expresó Ramón Abrales, reconocido cuidador con su stud en la Catedral.

"MI situación es desesperante. Sufrí un accidente corriendo en febrero pasado, y al estar cerrado el hipódromo, no recibo ninguna ayuda. Los ingresos que obtengo del turf son el 50% del sostén de mi familia, ya que tenemos dos niñas, y ahora vivimos gracias a un negocio que tenemos con mi esposa. Además, por la lesión, no puedo hacer otra cosa, ya que suelo salir a manejar un taxi", describió su sombría situación el excelente jockey Maximiliano Urquiza.

Por su parte, otro referente, ex jockey y cuidador, Enrique Rivamar, que dijo: "Estamos pidiendo que se hagan los estudios necesarios para poder abrir el hipódromo para correr, con todos los protocolos que ya hemos presentado. El turf es algo seguro, y que el predio tiene 42 hectáreas y si la gente respeta las distancias y el uso de elementos de protección, no habrían contagios. desde que se inició la pandemia, hace casi seis meses, en el predio del hipódromo no ha habido ni un solo contagio. Además, hay otros hipódromos en el país que están abriendo, y se corre el peligro de que los propietarios se comiencen a llevar a los caballos a otros lados, dejándonos a nosotros sin trabajo ni ingresos", destacó Rivamar.