Existe una verdad de perogrullo que resuena con fuerza en la práctica clínica: "Tu cuerpo no está cansado de moverse, está cansado de no hacerlo". En tiempos donde la la falta de ejercicio se ha convertido en el estándar -entre escritorios, traslados motorizados y horas frente a pantallas-, ese sedentarismo tiene un costo biológico que pagamos con nuestra vitalidad.
No se trata de vivir en el gimnasio, sino de recuperar el movimiento como forma de existencia. Acciones cotidianas como subir escaleras, caminar al supermercado o estirarse durante el trabajo tienen un impacto real y directo en el metabolismo, la digestión y la salud mental.
No al sedentarismo: la ciencia de "vivir en movimiento", el concepto NEAT
Para vivir más y mejor, la clave no es solo el ejercicio formal, sino el NEAT (Non-Exercise Activity Thermogenesis). Este concepto abarca toda la energía que consumimos fuera del entrenamiento estructurado.
Cuando el movimiento diario es nulo, el cuerpo entra en un "modo pausa" donde las hormonas se desajustan y el ánimo decae. Los datos son contundentes: pasar de 2.000 a 7.000 pasos diarios reduce drásticamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes y depresión, las patologías más prevalentes de nuestra época.
- Existe un error común: creer que una hora de gimnasio anula 23 horas de sedentarismo. No funciona así.
- El entrenamiento desafía al cuerpo para que se adapte y fortalezca. En cambio, el movimiento cotidiano es la mecha que mantiene el sistema encendido todo el día.
- Podés entrenar tres veces por semana, pero si el resto del tiempo permanecés estático, tu cuerpo seguirá interpretando que vivís en sedentarismo.
Adiós al sedentarismo: el método MAD para un equilibrio vital
El movimiento pierde su eficacia si no se integra en una tríada coherente. Bajo el método MAD (Moverse, Alimentarse, Descansar), entendemos que:
- Moverse es la chispa que activa el sistema.
- Alimentarse es el combustible indispensable; sin nutrientes de calidad, no hay construcción posible.
- Descansar es el "taller" de reparación. Sin un sueño reparador, el cerebro no procesa información y el sistema inmunológico se debilita.
Moverse es, en última instancia, una forma de reconexión personal. No es una obligación impuesta por la culpa, sino una herramienta para ganar claridad mental y bienestar emocional. La salud no es el resultado de una sesión aislada: es el acumulado de cada paso consciente, cada elección alimenticia y cada noche de descanso reparador.
Fuente: Lic. Javier Aristegui - Método MAD: Movimiento, Alimento, Descanso






