Tomás Godoy Cruz nació en 1791 como fruto de la unión de Nicolasa Cruz de Castilllo y de Clemente Godoy Videla. En 1810 viajó a Chile para estudiar en la Universidad de San Felipe, pero en 1814 regresó para poder formar parte de la gesta de la Independencia.
El joven Tomás Godoy Cruz ingresó en la exclusiva Logia de Lautaro y fue el alfil cuyano de San Martín. Luego fue el primer elegido como representante de la provincia ante el Congreso de Tucumán. Con 25 años de edad, logró convertirse en el diputado más joven de los que declararon la Independencia.
Tomas Godoy Cruz y Luz Sosa, una amarga historia de amor
Gobernó la provincia de Mendoza desde mediados de 1820 hasta 1822, y luego se enamoró de la espléndida María de la Luz Sosa Corvalán. La joven formaba parte de un grupo de adolescentes mendocinas que donaron sus joyas al Ejército de los Andes y cosió los uniformes de los soldados.
Luz era 10 años más joven que Tomás Godoy Cruz, y tuvieron que enfrentar un grave problema: eran primos en cuarto grado de consanguinidad y debieron solitar autorización para casarse al obispado de Córdoba.
La boda pudo llevarse a cabo el 31 de julio de 1823, e incluso San Martín formó parte de los festejos. En algún punto entre enero y julio de 1824 nació el primogénito Juan Bautista Godoy Cruz; en 1829 nació Jorge y un año más tarde Aurelia. Los tres niños sufrieron de muchos problemas de salud, entre ellos tuberculosis.
En 1830 Tomás Godoy Cruz volvió a gobernar la provincia en forma interina, y luego se fue a Chile. Luz Sosa se quedó en Mendoza con sus 3 hijos, y mantuvieron vidas separadas durante 13 años. Durante todo este tiempo Luz organizaba muchas fiestas, e incluso se habla de que en las mismas cometía infidelidades.
Al regresar de Chile, Tomás Godoy Cruz decidió dedicarse a fomentar el cultivo con gusanos de seda. En 1851, un joven Federico Mayer, quien era médico, llegó a Mendoza y se enamoró de Aurelia Godoy. Luz Sosa no aprobaba el ingreso de Mayer a la familia, pero finalmente los novios se casaron el 6 de diciembre de 1851.
El 15 de mayo de 1852, Luz Sosa brindaba una fiesta en su casa, mientras Tomás Godoy Cruz estaba enfermo y postrado en una cama. En medio del baile, una criada se acercó a Luz y le dijo que don Tomás acababa de morir. Sin embargo, la flamante viuda consideró que esto no era motivo suficiente para terminar con el baile. Recién al día siguiente anunció la muerte de su esposo.
20 días después, Luz Sosa acusó a su yerno de planear su homicidio para quedarse con la herencia de Godoy Cruz. Esta acción estaba ocultando un secreto: Luz estaba enamorada de su yerno desde el primer día.
El 2 de marzo de 1853 mientras Aurelia y Federico Mayer regresaban a su casa, dos hombres los atacaron. Mayer sacó un arma de su saco y alcanzó a disparar, pero los asaltantes le perforaron el pecho. Aurelia corrió en busca de ayuda, pero cuando regresó Mayer ya estaba muerto.
Al día siguiente, la policía mendocina encontró a los asaltantes. Se trataba de los hermanos Martiniano y Esteban Sambrano, quienes explicaron que los había contratado Luz Sosa, la viuda de Godoy Cruz.
María Luz confesó que había mandado a matar a Mayer porque "lo odiaba", pero en secreto lo amaba. Como era una ciudadana VIP, fue encerrada en un cuarto del Cabildo y tuvo que pagar una multa de dos mil pesos para quedar libre; y los hermanos Sambrano fueron condenados a 10 años de prisión.
María Luz Sosa falleció 8 años más tarde, durante el brutal terremoto de 1861. Una viga le cayó en la cabeza mientras terminaba los preparativos para una fiesta que daría más tarde esa noche. Cuando retiraron el cuerpo entre los escombros, descubrieron que bajo su camisa llevaba un colgante con una foto: un retrato de su yerno, Federico Mayer.
Bibliografía consultada
- Romances turbulentos de la historia argentina de Daniel Balmaceda





