La falta de conservación del patrimonio cultural y arquitectónico es un clásico de la provincia de Mendoza. Si bien algunas antiguas casas que forman parte del paisaje urbano del centro de la ciudad se reutilizan –como ocurrió con la mansión Stoppel, convertida hoy en el museo Carlos Alonso- está más que en evidencia que muchas propiedades que forman parte de nuestra identidad urbana se dejan venir abajo hasta el punto que da lo mismo una restauración que una demolición.
Diario UNO dialogó con la investigadora del Conicet Cecilia Raffa, especialista en patrimonio sobre ésta problemática cultural local, haciendo foco en tres propiedades del centro de la Ciudad que literalmente, se están viniendo abajo.
Se trata del chalet Calise, ubicado en Tiburcio Benegas y Agustín Álvarez, la casa Escorihuela, emplazada en Gutiérrez y Patricias Mendocinas y la antigua casa Gabrielli, en Godoy Cruz y Patricias Mendocinas.
Tres joyas arquitectónicas a quien el paso del tiempo y el olvido patrimonial les están jugando una mala pasada.
Antiguo chalet Calise, una riqueza arquitectónica que se pierde en el tiempo
Cecilia Raffa aportó la única información precisa que se tiene de esta propiedad, poseedora de una serie de vitrales antiguos realizados por el reconocido vitralista catalán Ramón Subirats, que actualmente es propiedad del estado y se utiliza para oficinas pertenecientes al Ministerio de Seguridad.
Raffa explicó que este chalet perteneció a Francisco Antonio Calise, fue construido hacia 1920 sobre proyecto de Juan Valenza, un constructor catalán.
Se trata de una villa ecléctica de gran riqueza ornamental y decorativa, que aún conserva en el comedor y hall de planta alta los vitrales realizados por Subirats.
La investigadora mencionó, además, que composición y volumetría es pintoresca en medio de un frondoso jardín con añosos árboles. El edificio tiene dos niveles y un esquema de planta compacto que permite la iluminación y ventilación de todos los locales; posee una galería hacia el jardín.
Los elementos empleados son eclécticos: del renacimiento español.
La excasa Escorihuela,una joya olvidada
En cuanto a esta vivienda, la especialista relató que fue construida por la empresa la “Constructora Andina” con la participación de los Ing. Domingo Selva y Ludovico Ivanissevich entre 1910 y 1912.
Está construida completamente en Hormigón armado (muros, entrepisos y techos). Se ubica en una esquina, es un volumen compacto a ras de línea con la ochava reglamentaria. Durante más de cincuenta años fue ocupada por la Asociación Bancaria, antigua Sociedad de Empleados de Banco.
Ex casa Gabrielli, una ventana al pasado a merced de la vandalización
Este edificio, originariamente destinado a la familia de Francisco Gabrielli, durante varias décadas fue sede del SUTE, Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación. Ubicado en la esquina de Godoy Cruz y Patricias Mendocinas, es de volumetría compacta, a ras de línea municipal, de dos plantas, con ingreso principal sobre el frente menor sobre Godoy Cruz y el vehicular y de servicio por la otra calle, a través de un portal.
El edificio se realizó en 1929 sobre proyecto del arquitecto Daniel Ramos Correas y El ingeniero Francisco Gabrielli. La casa contigua, de Octavio Gabrielli y de los mismos autores se construyó un año más tarde y tiene una buena integración con ésta.
Desde hace por lo menos 15 años, ya no funciona el SUTE en esta casa, y ha comenzado a ser blanco del vandalismo, deteriorándose cada día más.
Una cuarta casa misteriosa y deteriorada
Diario UNO puso el foco en una cuarta casa, de la que no se tienen antecedentes, al menos en el Conicet.
Se trata de una mansión, a simple vista, de características similares a la Stoppel, ubicada en Emilio Civit entre Granaderos y Martínez de Rozas, en plena Ciudad.
La casa hace años que está tapiada y lo que fue un muestrario de lujo en otra época, en la actualidad está prácticamente en ruinas.
Por qué en Mendoza no se cuida el patrimonio
Consultada sobre los motivos por los que Mendoza no pone en valor sus bienes patrimoniales, Raffa manifestó que, a su criterio, no solo se trata de una cuestión cultural, sino de la falta de capacitación de los funcionarios públicos en estos temas.
“No entienden que la conservación del patrimonio, de los paisajes urbanos y culturales, es una demostración del desarrollo y también un recurso que sirve para el turismo, esto es lo que vamos a ver a otras ciudades cuando queremos conocer su historia”
La especialista puntualizó, además, que “nosotros tenemos nuestro patrimonio, con características particulares, que tiene que ver con nuestra historia y que no es comparable a otros patrimonios, pero es lo que muestra lo que somos, nuestra identidad”.
En síntesis, para la especialista falta formación en la importancia de mantener ciertos rasgos materiales, que van contando la historia y se convierten así en testigos del tiempo.
Falta de políticas públicas
Entre los motivos por los que sobreviene este deterioro en los bienes patrimoniales, Raffa sostuvo que también tiene que ver con la falta de políticas públicas que movilicen esa valoración.
“Hay leyes, hay declaratorias nacionales, provinciales y municipales, que tienden a proteger bienes, pero lo cierto es que muchas veces desde la función pública, no se protege a estos bienes culturales”
Este motivo también está anclado en la falta de conocimiento acerca de esta temática que poseen los funcionarios.
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La investigadora fundamentó esta idea explicando que, cuando se defienden cuestiones vinculadas al patrimonio, al paisaje y al ambiente, no es correcto tener un compromiso político determinado, porque si no tiende a poner por encima de la defensa de los bienes culturales los acuerdos políticos.
La reutilización de los bienes, una alternativa de conservación
Para la investigadora, que los bienes arquitectónicos y patrimoniales se reutilicen es una alternativa válida de conservación.
“Hay muchos ejemplos de reutilización de bienes que son interesantes, tanto públicos como privados. Por ejemplo, grandes casas que se convierten en embajadas, consulados, museos, hoteles o restaurantes”.
En este sentido, aseveró que siempre hay forma de reutilización que respete la arquitectura, esas casas antiguas tienen ambientes grandes, son adaptables a muchas funciones. Sin embargo, sucede que no hay voluntad, conocimiento ni inversión.
"Seguimos arrastrando la idea de que progreso es demoler y construir, cuando todo lo que tiene que ver con la reutilización, está vinculado al progreso, pero al progreso sustentable".
















