El pasado martes falleció el empresario Horst Paulmann, quien se convirtió en la tercera mayor fortuna en Chile y fue fundador de la cadena Cencosud. En Argentina abrió los supermercados Easy, Disco, Vea y Jumbo; de este último, justamente, se trata el siguiente artículo periodístico que relatará la historia del elefante que le puso nombre a la marca.
Jumbo: un nombre popular
En 1865 transportaron al zoológico de Londres desde África a "Jumbo", un elefante que fue capturado cuando apenas era un bebé, presentado a la sociedad de Reino Unido como "el más grande del mundo". El ejemplar tenía el tamaño de un mamut y su nombre era utilizado para describir cosas de proporciones gigantescas.
Fue así que Paulmann eligió ese nombre para transformarlo en el símbolo de su empresa mientras que, según las historias circundantes, fue Óscar Anwandter, el primer gerente general de la cadena, quien habría sido el encargado de dibujar el boceto que se transformaría en la mascota de la compañía. Dicho diseño se transformó en el representante de la marca que, más allá de los cambios estéticos que fue presentando, se mantuvo a lo largo del tiempo.
Además, años después, el nombre de "Jumbo" fue modificado a "Dumbo" por Walt Disney Pictures para relatar las aventuras de un pequeño elefante volador en la película estrenada en 1941.
La triste historia de Jumbo
Cuando apenas era un bebé, Jumbo fue trasladado al zoológico en junio de 1865, y rápidamente cautivó a los visitantes y a la prensa porque comenzó a alcanzar un gran tamaño. Es así que llegó a los 3,45 metros, superando ampliamente los 2,84 metros, que es el promedio de un elefante africano.
De esta manera se transformó en una celebridad, sin embargo, tanta exposición no fue saludable para su salud ya que era utilizado para realizar paseos a cientos de personas que eran transportadas por el elefante en su lomo, lo que le terminó por afectar las articulaciones. Este estrés también afectó a su estado de ánimo y comenzó a tener ataques de furia por la noche que, ante la gran fuerza y tamaño del ejemplar, era muy difícil de controlar.
Algunos relatos indican que su cuidador, Matthew Scott, desesperado por la situación que le tocaba vivir le proporcionaba whisky para calmarlo. Lo que llama poderosamente la atención ya que, justamente por el tamaño del elefante, debería haberle dado grandes dosis de la bebida alcohólica.
Al presentar un peligro para el público decidieron venderlo en 1882 a PT Barnum, un circo estadounidense, que lo paseó por Estados Unidos y Canadá, en una vida caracterizada por el cautiverio y el dolor.
Jumbo finalmente falleció en Canadá, atropellado por un tren en un incidente extraño del que no se informaron mayores detalles. Al realizarse la autopsia, esta reveló detalles escalofriantes: tenía en su cadera y piernas una mezcla de huesos viejos y nuevos, que daban a conocer una conformación de un animal de 40 o 50 años, cuando en realidad, solo tenía 24 años.






