La tragedia de Nahuel Vitali y la dimensión del espanto

Nahuel ha sido el nombre de la semana en Mendoza. En mapuche el significado de Nahuel hace alusión a un gran felino, en concreto al jaguar o yaguareté del norte argentino.

Este sábado 13 de abril, a una semana de haber muerto asesinado, ratificamos que esta historia ha tomado las dimensiones del espanto.

Por matar a Nahuel Vitali, de 18 años, está detenido y acusado un adolescente de 16 apodado Tarzán (piel blanca), en alusión al personaje creado en 1912 por Edgard Rice Burroughs en EE.UU. Su nombre real se resguarda por ser menor.

El Tarzán de ficción queda huérfano siendo bebé cuando le matan a su padre y a su madre, tras lo cual lo rescata una gorila que lo cría como propio entre los monos.

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Según la acusación de la Justicia, el Tarzán mendocino habría matado de un puntazo a la altura del corazón a Nahuel para ocultar otro delito: el robo de las zapatillas Nike del agredido. Ese tipo de delito va directo a la prisión perpetua.

Algunas versiones afirman que Nahuel habría opuesto resistencia a entregar las zapatillas nuevas, harto por haber sufrido otros robos.

Uno y otro

Nahuel  ya fue sepultado. El acusado de atravesarle la carne con una cuchilla filosa está detenido en el penal juvenil al que todos llaman COSE.

La víctima vivía con sus padres y 4 hermanos en Godoy Cruz, muy cerca de donde lo mataron. Estaba por comenzar a estudiar para despachante de Aduana y se desempeñaba como relacionista público en boliches de la calle San Martín Sur. Estaba contento por su nueva vida luego de ser operado para bajar de peso.

Siempre que una persona joven es asesinada suelo preguntarme qué habrán alcanzado a pensar en el momento cúlmine del crimen, cuando perciben el metal horadándoles los órganos o la bala anulándoles la mente.

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Hay tanta pérdida en la muerte de un joven inocente, tanta promesa incumplida, tanto amor desaprovechado que, ante los Nahuel que en el mundo han sido, la bronca suele nublarnos la razón. Sobre todo cuando el crimen se comete, como en este caso, para robar el calzado de una persona. 

Y hay tanto fracaso social cuando un adolescente mata, que el solo hecho de leer los burdos sucesos que siguieron a este asesinato nos ponen dentro de un agujero negro, como el que los científicos lograron fotografiar por primera vez. Nos sentimos succionados por todo lo que no hicimos como sociedad para que estas cosas no pasen.

Preguntas sin respuestas

Por ejemplo, ¿con qué parámetros podemos entender y aceptar todos esos mensajes en las redes sociales en los que los amigos de Tarzán no lamentan el crimen sino el hecho de que éste deba padecer cárcel?

¿Cómo aceptar cuando toda esa movida pro Tarzán se permite amenazar a los familiares de la víctima porque estos llaman a manifestarse pidiendo justicia? 

No obstante, ¿cómo no admitir que hay una desesperante distancia entre un mundo (el de Nahuel)  y el otro  (el de Tarzán)?

Ezequiel Vitali, hermano de Nahuel, electrizó el ambiente el jueves por la noche cuando habló en la manifestación frente a la Legislatura.

Fue cuando atravesado por el dolor dijo que el sábado del crimen fue el día más espantosos de su vida.

Un espanto que lo acompañará siempre. No sólo por el crimen en sí, sino porque él fue quien se encargó de comunicarle a su madre que le habían matado a su hijo Nahuel para robarle las zapatillas.

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