En la calle Doctor Moreno al 2586 de Las Heras, el zumbido constante de una patillera rompe el silencio de la siesta. Allí donde la brisa de la mañana empieza a hacerse sentir, un banco alto sostiene un espejo, una mesa de madera exhibe peines y tijeras impecables, y un sillón artesanalmente construido por su tío recibe con calidez a cada vecino o cliente ocasional.
A sus 20 años, Matías Joaquín Sepúlveda Villalba demostró que cuando la vocación abraza la dignidad, no existen paredes capaces de ponerle techo a un sueño.
Cansado de trabajar para otros y encima cobrar poco por eso, decidió dar un paso valiente e importante; instalar su propia barbería y empezar a cortar el pelo en su propia vereda, así sin más, a cielo abierto.
La marca MVS Barbershop que lleva en sus siglas las iniciales de su nombre completo, Matías Villalba Sepúlveda no es solo un emprendimiento comercial; es el testimonio viviente del esfuerzo y las ganas de salir adelante, a pesar de que eso signifique cortar el pelo en plena vereda, al aire libre.
Matías es el reflejo de miles de pibes que transforman la adversidad en oportunidad, demostrando que con trabajo honesto, talento y una tijera en la mano, se puede construir un futuro con cimientos propios.
El trayecto de Matías en el mundo de la barbería no nació por azar, sino por pura tenacidad. A los 15 años empuñó una máquina por primera vez, fascinado por la alquimia de transformar miradas y devolver sonrisas con cada corte.
Tijeras al viento: "Siempre laburé para alguien, para jefes, hasta que un día me cansé"
Durante años, Matías trabajó a destajo en locales ajenos, entregando su esfuerzo para beneficio de otros y recibiendo apenas una porción de lo producido.
Cansado de no ver recompensado el sacrificio y con el peso de llevar el pan a casa, tomó una decisión bisagra: independizarse sin pedir permiso ni esperar condiciones ideales, más bien todo lo contrario.
"La verdad, siempre laburé en barberías para... para alguien, para jefes, y ya me había cansado. Y al principio en mi casa no tenía mucho espacio. Así que dije: "Me pongo en la vereda con un gazebo y que sea lo que Dios quiera", comenzó recordando Matías sobre cómo fueron sus inicios y cómo fue que dio el primer paso que cambió su vida.
Y agregó: "Ya no quería trabajar para nadie. Viste que ganaba la mitad no más de lo que hacía y no, no me rendía la plata".
Sin el capital necesario para alquilar un salón comercial y sin espacio disponible dentro de su hogar, Matías miró hacia afuera. Vio en la vereda no un obstáculo, sino una oportunidad, donde para casi la mayoría podría observar adversidades.
Matías desplegó una estructura, acomodó sus herramientas y abrió sus puertas a cielo abierto con una certeza inquebrantable: "Me puse en la vereda y que sea lo que Dios quiera".
"No tenía espacio adentro, así que gané la calle. Puse un sillón que me hizo mi tío, apoyé el espejo en un banquito y arranqué. Ganaba la mitad trabajando para otros y no me rendía la plata; hoy soy el sostén de mi casa", reflexiona el joven barbero.
La respuesta de la gente no tardó en llegar. Lo que comenzó como una necesidad impostergable se convirtió en una postal entrañable del barrio. El boca a boca corrió rápido: el pibe de la vereda no solo cortaba bien, sino que le ponía el corazón a cada servicio.
Durante meses, bajo el sol veraniego o en casi cualquier clima, fue consolidando una clientela fiel que hoy lo elige incondicionalmente.
Matías no vive solo para él; su motor cotidiano es su madre. En un escenario económico complicado, asumió con orgullo el rol de pilar económico del hogar.
Cada corte de 8.000 pesos, un valor que fue ajustando progresivamente desde sus inicios a 5.000, tiene un destino claro: el sustento familiar y el ahorro constante para su gran anhelo.
"Vivo con mi mamá, soy el sostén por el momento. Mi vieja trabaja, ¿viste?, pero hay veces que está media parada y hay veces que labura, depende", explicó Matías sobre su difícil situación económica.
Barbería a cielo abierto: el sueño de Mati de poder levantar su salón
Con la llegada de los primeros fríos del invierno, la dinámica cambió temporalmente. Para cuidar la salud de sus clientes y evitar las bajas temperaturas de la noche, acondicionó de forma provisoria una pequeña habitación delantera en su vivienda.
"En invierno se me ha complicado porque hace mucho frío, como te dije recién. Eh... hace mucho frío, en las tardes ya se pone fresco, así que estoy adentro para que la gente no pase frío", continúo contando sobre cómo se las arregla ahora en invierno.
Sus sueños son bien claros y están a la vista, Matías desea poder levantar un salón donde instalar su barbería pero claro, que esté cerrada y perfectamente acondicionada.
"Mi sueño es levantar acá adelante, donde empecé cortando en la vereda, mi propio salón. Los materiales están caros, todo cuesta, pero sé que ladrillo a ladrillo lo voy a lograr", confiesa el nobel barbero sobre sus proyectos.
Datos, ubicación y horarios de MVS Barbershop, la barbería de Matías
- Barbería: MVS Barbershop.
- Barbero: Matías Joaquín Sepúlveda Villalba (20 años).
- Ubicación: calle Doctor Moreno 2586 en Las Heras.
- Horarios: Lunes a sábados de 10 a 21.
En pocas palabras
- Joven barbero: Matías Joaquín Sepúlveda Villalba, de 20 años, abrió su barbería en plena vereda en Las Heras.
- Independencia y esfuerzo: cansado de trabajar para otros, decidió emprender su propio negocio a cielo abierto, convirtiéndose en el sustento de su hogar.
- Sueño de crecimiento: a pesar de las dificultades económicas, aspira a construir su propio salón cerrado para continuar su emprendimiento.







