Qué es el TERIA, la patología alimentaria que se confunde con caprichos para comer

Es frecuente en las conversaciones entre padres, madres y adultos responsables de niños y niñas pequeñas, que en algún momento surja el tema de la alimentación y que muchos se quejen porque los chicos no se alimentan bien, no aceptan comer "de todo" y se restringen a un único tipo de alimentos.

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La opinión generalizada con este tipo de conductas es que se trata de caprichos y o de niños mañosos, a los que los adultos les siguen el juego.

El punto es que puede tratarse de un trastorno de la alimentación denominado TERIA -Trastorno por Evitación/Restricción de la ingestión de Alimentos-

No es frecuente encontrar esta sigla, porque la enfermedad recién se incorporó al DSM-5 -la herramienta de clasificación y diagnóstico publicada por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría- en 2013.

Pero los casos conocidos, abundan.

La pediatra María Elena Chirino, directora médica del Centro de Atención de Trastornos de la Alimentación Casa Hualpa, explicó a Diario UNO en qué consiste la patología y cómo se aborda.

Qué es el TERIA

Cuando apenas tenía tres años, Lucía (23) ya había generado un firme rechazo a ciertos tipos de alimentos: puntualmente frutas y verduras, y algunos derivados de la leche.

Con el paso del tiempo, esta conducta se volvió más rigurosa y ella comenzó a no aceptar invitaciones de sus amigas, ni a asistir a reuniones familiares para no tener que enfrentar públicamente su problemática.

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Julián tiene 25 años pero su relación con la comida lo marcó desde niño. Cuando era muy pequeño, la hora de sentarse a almorzar o cenar era un verdadero sufrimiento: se negaba a comer, la madre se angustiaba, y esto le fue generando un rechazo a la comida que terminó convirtiéndose en su mayor pesadilla.

Si bien superó la problemática física, no así el sufrimiento mental: esta situación le trajo muchos problemas psicológicos en la adultez.

Estas personas nunca fueron diagnosticadas, pero sus casos concuerdan con la descripción del TERIA que realiza la doctora Chirino.

"Se trata de una dificultad para ingerir alimentos por diferentes motivos y se manifiesta de distintas formas: con poco o ningún interés por la comida, rechazo a algún tipo de alimento en particular o miedo a comer por algún evento traumático relacionado con la alimentación". "Se trata de una dificultad para ingerir alimentos por diferentes motivos y se manifiesta de distintas formas: con poco o ningún interés por la comida, rechazo a algún tipo de alimento en particular o miedo a comer por algún evento traumático relacionado con la alimentación".

María Elena ChirinoMédica pediatra y directora médica de Casa Hualpa

Si esto persiste en el tiempo, la persona puede terminar padeciendo desnutrición, o falta de algún nutriente en particular.

Estos tres ejemplos mencionados por la especialista, corresponden a los tres subtipos de TERIA que se reconocen

  • Trastorno restrictivo: La persona presenta poco o ningún interés por la comida.
  • Trastorno evitativo: la persona evita comer por algún evento desagradable relacionado con la comida: se atragantó o se quemó, entre otras situaciones traumáticas que pueden relacionarse con la comida. En este subtipo, la característica particular es la del miedo a comer.
  • Trastorno adversivo: la persona no puede ingerir cierto tipo de alimento por alguna característica en particular: no soporta las texturas rugosas, o no quiere comer alimentos de un color en particular, o para dar otro ejemplo, siente una aversión por la leche y sus derivados.

La doctora señaló, además, que ningún paciente que sufre esta patología presenta insatisfacción ni alteración de la imagen corporal, como sí ocurre en la bulimia, anorexia, o el trastorno por atracones.

Consecuencias

El TERIA, según explicó la médica, conlleva cambios en el comportamiento no sólo de la persona que lo sufre, sino de su grupo familiar.

La dificultad para alimentarse que va a alterando su patrón social, y terminan por no aceptar invitaciones, o no asistir a lugares públicos -como restaurantes, por ejemplo- porque no saben si va a estar disponible la comida que ellos comen.

El TERIA también produce ansiedad, miedo, tristeza, dificultad para sentirse cómodos y estos síntomas pueden convertirse en depresión.

Según Chirino, es un problema que aparece frecuentemente en la infancia, pero si persiste en el tiempo, los problemas pueden volverse más difíciles de manejar.

Diagnóstico y abordaje

Como en todas las patologías de la alimentación, el tratamiento debe ser interdisciplinario. Puesto que son enfermedades multicausales, las propuestas de tratamiento deben venir desde distintos ámbitos.

La especialista manifestó que hay que tener en cuenta que este trastorno puede estar relacionado con el espectro autista, en cuanto a que en ciertos casos aparece un indicador que es la monotonía en la forma de alimentación -es decir, la persona quiere comer siempre lo mismo-

Otro aspecto a tener en cuenta es que no todas las razones de estas enfermedades son psicológicas o sociales. Existe una predisposición genética que es importante analizar en el diagnóstico.

En general, en el tratamiento para superar el TERIA participan médicos clínicos -pediatras en el caso de niños y niñas- psicólogos, psiquiatras y nutricionistas.

También es fundamental que del tratamiento participe la familia, ya que muchas de las causas se generan en ese núcleo.

En cuanto a la terapia de recuperación, Chirino manifestó que no son todas iguales puesto que depende de lo que la persona necesite. Sin embargo, hay algunas pautas que mencionó.

"Lo que hacemos es intentar una exposición gradual a los alimentos que generan el rechazo. Enfrentar el miedo de a poco es una forma de abordaje".

Lo que la doctora Chirino subrayó es que hay que tener en cuenta que los niños y niñas se vuelven mucho más selectivos con los alimentos a partir de los dos años.

Muchos adultos cometen en error de creer que porque no aceptan comer un determinado tipo de alimento una vez, no se lo vuelven a proponer.

"Hay que darle un alimento entre 4 y 8 veces a un chico para poder determinar que no lo come porque no le gusta, lo que sucede es que intentar y buscar variaciones de la misma comida, cuesta un poco más". "Hay que darle un alimento entre 4 y 8 veces a un chico para poder determinar que no lo come porque no le gusta, lo que sucede es que intentar y buscar variaciones de la misma comida, cuesta un poco más".


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