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Sumarán camas de terapia intensiva en el Hospital Central

El Hospital Central incorporará 8 camas más de terapia intensiva ante la alta demanda. Se trata de la quinta sala UTI-Covid con la que se contará en este centro

El Hospital Central sumará más camas de terapia intensiva con la apertura de la quinta sala UTI-Covid. De esta forma, se pasará a contar con 56 lugares de cuidados críticos para atender a los pacientes que padecen coronavirus. Sin embargo, a pesar de contar con la infraestructura y los recursos, es la falta de personal y su desgaste lo que más preocupa.

El edificio emplazado en la esquina de Alem y Salta contaba con la terapia más grande de Mendoza antes de la pandemia. Esta tenía co 20 camas, pero desde marzo se han tenido que sumar 28 más para hacerle frente a la alta demanda que ha provocado el coronavirus. La suma de un nuevo edificio, inaugurado en diciembre del 2019, fue un factor clave para realizar esta ampliación.

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De esta forma, el Central parece repetir su historia. Es que en 1944 el nosocomio debió anticipar su apertura para poder atender a los damnificados del terremoto de San Juan que fueron enviados a Mendoza ante el colapso de la vecina provincia. Así, este nuevo edificio también sufrió un estreno de máxima tensión al que todavía no se le vislumbra un final.

La nueva sala contará con ocho camas equipadas y, sin bien su fecha de apertura es incierta, la necesidad hace creer que será en los próximos días.

"Venimos percibiendo la necesidad de abrir otra unidad porque los casos no disminuyen y estamos con una ocupación del 100%. Actualmente, cuando una cama se desocupa es requerida ese mismo día", detalló Sabrina Álvarez, coordinadora de la UTI, sobre la situación que se vive día a día en el principal hospital de la provincia.

Que la meseta de contagios no se vea en un futuro cercano es otra de las angustias con la que conviven los trabajadores de la salud que cada vez son más requeridos y ya muestran signos de agotamiento. "Nos preocupa muchísimo el aumento de contagios. Estamos cansados y asustados porque la sociedad no está tomando conciencia. Empezamos con muchas pilas sabiendo que se venía algo difícil y duro pero ver que se mantienen algunas conductas desaprensivas nos duele muchísimo. Es muy difícil para nosotros tenerle que decir a una familia que su ser querido se está muriendo y que no lo pueden ver porque está aislado. Esta enfermedad no tiene piedad", expresa la profesional.

Sin embargo, resalta el arduo trabajo que se está realizando y asegura que se siente "orgullosa" de su equipo. "Sí, se nos han muerto pacientes porque una cama no te asegura que te vas a curar. Esta enfermedad no tiene tratamiento pero estamos trabajando muchísimo para ayudar a los que más podamos", resalta.

No es menor que Álvarez haga hincapié en la importancia del recurso humano y así lo sintetiza: "Uno puede tener 100 camas y 100 respiradores pero si tenés un solo enfermero vas a poder atender a un solo paciente".

Es que, en el contexto actual, a pesar de tener las condiciones materiales son los profesionales el recurso más escaso y preciado. "Los enfermeros y los kinesiólogo son el grupo más necesario y son subvalorados muchas veces. Los médicos también son necesarios, obviamente, pero estamos teniendo un gran apoyo de otras especialidades que, bajo vigilancia o coordinación de algún terapista puede realizar los procedimientos", detalla.

No se trata de algo nuevo, la especialidad de terapista no suele ser las más elegidas en la carrera. A esto se le suma que la atención de enfermos críticos también requiere de carácter y experiencia. "Las guardias son muy largas y muy pesadas. Es muy difícil incorporar gente nueva en este contexto ya que, también es real que hay una alta demanda y el sector privado puede ofrecer mejores condiciones", explicó.