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Su barco se dio vuelta y sobrevivió tres días bajo el mar gracias a una burbuja de aire

El caso se convirtió en uno de los episodios de supervivencia más inusuales registrados en accidentes en el mar

En lo más profundo del mar, donde la luz del sol ya no llega y el silencio pesa como una manta líquida, ocurrió una de esas historias que parecen salidas de una novela de aventuras, pero que sucedieron de verdad.

En mayo de 2013, Harrison Odjegba Okene, un cocinero nigeriano de 29 años, vivió una experiencia límite, una prueba de resistencia y fe que desafió todo lo que creemos posible sobre la supervivencia humana bajo el agua.

Harrison Okene

Su barco se dio vuelta y sobrevivió tres días bajo el mar gracias a una burbuja de aire

Era una jornada normal a bordo del remolcador Jascon4, trabajando frente a las costas de Nigeria, hasta que una ola gigante trastocó el destino de todos. El barco volcó y se hundió en cuestión de minutos, arrastrando consigo a toda su tripulación. Doce hombres quedaron atrapados en la oscuridad, bajo 30 metros de agua, en un mar que parecía devorarlos en un suspiro. Sin embargo, Okene no estaba listo para rendirse.

Al salir despedido por la fuerza del naufragio, Harrison se encontró en un caos de metal retorcido y agua helada. En medio del pánico, tras sentir la furia del mar, logró abrirse paso hacia una pequeña cavidad dentro del casco del barco volteado. Allí, contra todo pronóstico, se formó una burbuja de aire atrapada entre los restos del barco.

Harrison Okene (1)

El hombre que sobrevivió 60 horas dentro de un barco hundido

Los primeros momentos dentro del casco volcado del remolcador fueron confusos. Harrison Okene comprendió rápidamente que estaba atrapado en un pequeño espacio donde se había formado una bolsa de aire. El lugar permanecía completamente oscuro y el agua fría rodeaba casi todo el compartimiento. Sin luz ni comunicación con el exterior, el paso del tiempo se volvió difícil de calcular. Su única prioridad era conservar energía y respirar con calma para prolongar el aire disponible.

Durante las horas siguientes permaneció en ese espacio reducido intentando mantenerse a flote mientras el nivel del agua se mantenía alrededor de su pecho. Pensó constantemente en su familia y trató de mantener la calma para evitar consumir oxígeno más rápido de lo necesario. No tenía acceso a comida y apenas contaba con una botella de refresco que había logrado recuperar entre los restos del barco. Mientras tanto, el resto de la tripulación del remolcador había fallecido durante el hundimiento.

El rescate ocurrió casi tres días después del accidente del remolcador Jascon4. Un equipo de buzos fue enviado al lugar inicialmente para recuperar cuerpos. Durante la inspección del casco, uno de los buzos notó movimiento dentro de la embarcación. Al iluminar el interior descubrió que Okene seguía con vida dentro de la bolsa de aire, a unos 30 metros de profundidad bajo el mar.

El momento en que el sobreviviente extendió la mano y el buzo la tomó quedó registrado por la cámara del equipo de rescate y posteriormente se difundió en todo el mundo. Tras ser localizado, Okene fue trasladado primero a una cámara de descompresión para evitar problemas médicos asociados al cambio brusco de presión, antes de poder regresar a la superficie con seguridad.

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