En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse, rezaba la canción. Y Hugo (91) lo sabe muy bien. El hombre, jubilado desde hace un tiempo, tuvo que deshacerse de uno de los grandes amores de su vida: su Peugeot 505. La razón pudo haber sido económica, pero también de cierto cariño hacia el auto que lo acompañó tantos años.
Y es que Hugo ya no puede manejar como antes, Su querido auto reposaba en la cochera extrañando viejos tiempos y el hombre lo sabía bien. Lo había cuidado como a un hijo desde que lo compró cero kilómetro y siempre lo había mantenido junto a él.
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De hecho, en 33 años, el auto solamente había recorrido 95.000 kilométros. Es decir, menos de 3000 kilómetros por año. Pero por cuestiones de edad Hugo debió dicerle adiós con todo el dolor del alma y con el apoyo de su familia..
El auto vuelve a la localidad de San Martín, en Buenos Aires, donde Hugo lo compró. Su nuevo dueño, Federico, fue el responsable en mostrar la historia, ya que él mismo se emocionó al conocer a su vendedor y saber su historia.
"El auto regresa a su barrio natal", le dijo Hugo a Federico tras terminar la transacción, con toda la pena del mundo en su corazón, pero sabiendo que su auto, uno de los amores de su vida, seguirá siendo bien cuidado.






