El enigma de cómo las pulgas logran saltar a alturas impresionantes en relación con su tamaño ha desconcertado tanto a científicos como a observadores casuales. Estas pequeñas criaturas, que no miden más de unos pocos milímetros, son capaces de realizar saltos que pueden superar hasta 200 veces la longitud de su propio cuerpo. ¿Qué dice la ciencia?
Durante años, los científicos se han mostrado perplejos ante la increíble habilidad de las pulgas para saltar. Por era razón, una investigación liderada por especialistas de la Universidad de Cambridge parece haber encontrado la solución al misterio.
Que dice la ciencia sobre el salto de las pulgas
A lo largo de los años, los biólogos han observado los saltos de las pulgas con asombro, sin poder entender completamente cómo logran tal proeza. Ahora, gracias a los avances en la tecnología de imágenes de alta velocidad y estudios de la ciencia, se ha resuelto el misterio: un estudio, que aparece publicado en The Journal of Experimental Biology , señala que estos animales se impulsan con sus pies (una zona llamada tarso).
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Este "resorte" llamado tarso, que se encuentra en la parte trasera de su cuerpo, está formado por una proteína especial llamada resilina, que es capaz de almacenar energía de manera eficiente, similar a un resorte de alta presión.
La resilina, que se encuentra en las articulaciones de las patas traseras de la pulga, permite que la energía acumulada se libere en un solo impulso explosivo. Es esta acumulación y liberación de energía la que impulsa a la pulga a saltar con tal fuerza. En términos más simples, las pulgas tienen un "motor biológico" extremadamente eficiente que les permite hacer saltos extremadamente largos en fracciones de segundo.
La mecánica detrás del salto
El salto de una pulga se produce mediante una secuencia de movimientos coordinados. Primero, la pulga utiliza sus potentes músculos para cargar la energía en el resorte de resilina. A medida que el resorte se comprime, la pulga se prepara para liberar toda esa energía de una vez. Cuando la pulga está lista para saltar, libera rápidamente la energía almacenada en el resorte, lo que hace que sus patas traseras se extiendan de manera explosiva y la impulsen hacia arriba y adelante.
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Este mecanismo de almacenamiento de energía y liberación rápida es clave para lograr saltos que no solo parecen imposibles para un insecto tan pequeño, sino que también les permiten escapar de los depredadores y trasladarse entre los animales de los cuales se alimentan. La velocidad del salto es tan rápida que es casi imposible de observar a simple vista, y las pulgas son capaces de alcanzar distancias de hasta 33 centímetros en un solo salto.
La duda se ha resuelto hace un tiempo en un laboratorio de Cambridge gracias a Gregory Sutton, uno de los investigadores. En la investigación filmaron a las pulgas con una cámara de alta velocidad, y descubrieron que los animalitos se empujaban con los dedos de sus pies (tarsos).






