El plástico es uno de los grandes problemas ambientales de la actualidad, tarda décadas en degradarse y se acumula en los ecosistemas. Frente a este problema, un hombre y su familia encontraron una forma particular de reutilizarlo. Fue con la construcción de una casa en Puerto Iguazú que, con los años, se convirtió en una atracción para turistas.
Se quedó sin trabajo y construyó una casa con 8.000 botellas de plástico con una técnica única que hoy atrae a turistas
Más allá de la construcción de una casa con botellas de plástico, el proyecto de Alfredo Santa Cruz en Puerto Iguazú se destaca por su método de encastre manual y su impacto social.

La casa está ubicada en el barrio Las Orquídeas y nació como un emprendimiento con fines sustentables y sociales. Tras quedarse sin trabajo, Alfredo comenzó la construcción en el año 2000 utilizando botellas y otros materiales reciclados para levantar parte de su estructura. Más de dos décadas después inspira a América Latina.
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Construyó una casa con 8.000 botellas y ahora es una atracción turística
La casa está compuesta por aproximadamente 60 botellas de plástico por metro cuadrado, además de otros objetos recuperados. El resultado fue una técnica de construcción que combina creatividad e ingenio y busca ofrecer una alternativa con impacto social y ambiental.
Una casa de estas características puede requerir entre 7.000 y 8.000 botellas. La vivienda es sencilla, cuenta con un dormitorio grande, otro más pequeño y una cocina-comedor. Para completar la estructura también se utiliza una especie de carpeta de cartón, para la que resultan especialmente útiles las cajas de leche y de vino.
La historia detrás de la casa
La construcción comenzó en el año 2000, en un momento especialmente difícil para su creador, Alfredo Santa Cruz. Hasta entonces trabajaba como electricista, pero se quedó sin empleo y tuvo que buscar una alternativa para sostener a su familia. Fue entonces cuando comenzó a dedicarse a la recolección de residuos. Lo que empezó como una necesidad económica terminó convirtiéndose en un proyecto de reciclaje que con el tiempo llamó la atención de visitantes y medios de comunicación.
En junio de 2026, una construcción similar volvió a llamar la atención de los medios argentinos. Una madre y su hija levantaron la denominada “Casa de Sal” en Brasil utilizando unas 8.000 botellas de vidrio, lo que volvió a poner en el centro de la escena este tipo de arquitectura sustentable.
Aunque ambas construcciones utilizan envases para levantar sus paredes, existe una diferencia clave. El método desarrollado por Alfredo Santa Cruz en Puerto Iguazú se caracteriza por no utilizar cemento ni pegamento para unir las botellas entre sí. En su lugar, creó un sistema de encastre manual que permite aprovechar los residuos y convertirlos en parte de la estructura.
Más de dos décadas después de aquella primera construcción, la casa continúa mostrando cómo un material considerado desecho puede transformarse en una alternativa de construcción y, al mismo tiempo, en una propuesta que atrae a quienes buscan conocer formas diferentes de cuidar el ambiente.
En pocas palabras
- Casa sustentable: Alfredo Santa Cruz construyó una casa con 1.200 botellas de plástico en Puerto Iguazú.
- Método innovador: Utiliza un sistema de encastre manual sin cemento ni pegamento, reutilizando residuos.
- Impacto social: El proyecto iniciado en el 2000 se convirtió en una atracción turística y ejemplo ambiental.