Nunca creyó que irse de vacaciones le saldría tan cato. Viviana Villena se fue en enero a Cariló con sus hijos. Ella tiene su propia casa por lo que era un destino recurrente. Cuando llegó se encontró con una gran sorpresa.
Se encontró con su casa usurpada y pintada de otro color

Lo primero que notó fue una camioneta blanca. Le pareció extraño. Cuando quiso ingresar a la casa habían dos extraños. Estos inmediatamente le aseguraron que tenían un contrato de alquiler por dos años. Tenía su casa usurpada.
En vano fueron los intentos de ella de explicar que esa era su casa. Intervino la Policía. Los ocupantes se negaron a ir. La novela se trasladó a la Justicia.
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Justo en el medio de todo: la pandemia. Esto obligó a los dueños de casa a quedarse en Buenos Aires y a los ocupantes en Cariló.
En noviembre, cuando la mujer fue autorizada a volver se encontró la casa usurpada otra vez. Pero ahora por otras personas. No solamente eso, le habían pintado la casa, construido una cascada y le colocaron dos aires acondicionados.
Ya no era un contrato trucho lo de los nuevos ocupantes. Era una falsificación de cesión de propiedad.
Para colmo de males, antes de que la Justicia resolviera la situación, la pandemia de coronavirus complicó todo: los legítimos dueños de la vivienda tuvieron que permanecer durante meses en Buenos Aires sin poder acercarse.
Según Infobae, cuando Viviana quiso ingresar fue una mujer que supuestamente era de limpieza la que atendió.
Ante la inacción judicial, Viviana investigó a los ocupantes. La mujer de limpieza tenía una Amarok. Lo curioso es que al investigarla se encontró una camioneta "gemela" radicada en Buenos Aires.
La usurpación se mezcló también políticamente. El intendente denunció al fiscal por mal desempeño, no solo en casos de usurpación sino también en hechos de abuso sexual, estafas y otros delitos. Para colmo de males, la causa por la camioneta gemela también cayó en manos del mismo fiscal. Ahora la causa de la usurpación fue reabierta, el final también lo es.