Un “seguir” en Instagram cambió sus vidas para siempre. Belén Ovejero tenía 18 años cuando vio por primera vez la foto de perfil de Federico Calderón. Él vivía en Mendoza; ella, en Santiago del Estero. No tenían amigos en común ni una historia previa que los conectara. Solo una imagen en una red social y una sensación imposible de explicar. Nadie imaginaba que la historia iba a terminar con una boda justamente en el Día de los Enamorados.
Se enamoraron en Instagram y terminaron casándose en San Valentín: la historia de amor de Belén y Federico
Ella, santiagueña de 22 años. Él, mendocino de 25. Se conocieron por redes en 2021, vivieron un amor a distancia y este sábado fue su boda religiosa en Guaymallén
“Cuando vi su foto me quedé hipnotizada. Me encantaron sus ojos”, recordó Belén en diálogo con Diario UNO. Sin pensarlo demasiado, lo empezó a seguir. Él también reparó en ella. Los mensajes comenzaron a fluir y lo que parecía una charla más de Instagram pronto se convirtió en algo distinto.
Federico, hoy de 25 años y programador web, dio un paso que marcó el tono de la relación desde el inicio: habló con el padre de Belén para pedirle permiso para comenzar el noviazgo. “Como ella ya tenía 18 años, quise hacer las cosas bien. Me animé y fui a Santiago del Estero, no solo a hablar con su papá, sino a conocer personalmente a la mujer de la que me enamoré”, contó.
Un primer encuentro y el amor que ya había nacido
Ese primer encuentro fue inolvidable para ambos. “Más allá del calor, fue maravilloso conocerla a ella y a su familia. Ella es tan bonita, morocha y pequeña… tiene una forma de ser divina”, relató Federico.
Belén tampoco olvidó aquel día. “Quedé encantada. Nunca voy a olvidar ese encuentro. Su carita, sus ojos y su forma de ser conmigo me cautivaron muchísimo”.
La relación comenzó oficialmente en 2021 y durante un tiempo fue a distancia. Las charlas interminables, los mensajes constantes y las videollamadas sostuvieron un vínculo que crecía con fuerza a pesar de los kilómetros. Él regresó a Mendoza y continuaron así, aprendiendo a quererse en la espera.
Hasta que llegó el gran cambio. Belén, hoy de 22 años, decidió dejar Santiago del Estero para mudarse a Mendoza. Ama de casa y apasionada pastelera, apostó al amor y a un proyecto compartido. “Fue una de las experiencias más lindas. Pasar de hablar solo por chat a vivir juntos marcó un antes y un después. Siempre luchamos por estar unidos y por nuestros sueños”, expresó.
Sellaron su amor por civil y este sábado se unen por iglesia
El 5 de enero de 2026 sellaron su amor por civil, justo el día en que cumplían cuatro años y dos meses de novios. “Una fecha hermosa para recordar”, coincidieron. La ceremonia estuvo rodeada de familia y amigos: padres, abuelos, hermanos, primos y tíos fueron testigos de ese paso tan esperado.
La cena familiar fue, según ellos, como un cuento. Risas, baile y emoción. “Hubo un baile divino que nos brindó mi padre que nunca vamos a olvidar”, contó Belén entre risas.
Pero la historia tenía reservada una fecha todavía más simbólica. La celebración religiosa se realiza este sábado en la capilla La Purísima, en Villa Nueva, Guaymallén, perteneciente a la iglesia católica Leonardo Murialdo. Y el día elegido no fue casual: 14 de febrero, San Valentín.
“Federico, que hoy ya es mi esposo, me había propuesto casarnos en las Termas de Río Hondo para compartir el civil con toda mi familia y así fue. Pero la fecha que la iglesia nos dio para el casamiento religioso fue justo el 14 de febrero. Y me encantó”, contó Belén.
Para ella, cada San Valentín siempre había sido especial, pero ahora la fecha quedó grabada para siempre, incluso en sus alianzas. Desde ahora, no solo celebrarán el Día de los Enamorados, sino también su aniversario.
San Valentín y una fecha para recordar por siempre
Más allá de la historia romántica que nació en Instagram, ambos aseguran que el pilar de su relación fue la fe. Comparten el deseo de formar una familia, tener su casa propia y “siempre adorar a Dios”.
Belén eligió un fragmento bíblico que, según explicó, los representa: “Además, uno que anda solo puede ser vencido, pero dos juntos pueden hacerle frente al agresor. Y una cuerda triple no se rompe fácilmente” (Eclesiastés 4:12).
Este sábado tienen mucho para celebrar. Porque lo que empezó con unos ojos que la dejaron hipnotizada terminó con un “sí, quiero” en San Valentín. Y una historia que recién comienza.






