Se trata del Movimiento Chipko. La palabra chipko proviene del hindi y significa literalmente “abrazar”, y fue precisamente ese gesto, abrazar árboles gigantes, entrelazar cuerpos con troncos antiguos lo que dio nombre a la protesta.
Se abrazaron cientos de árboles por varios días y detuvieron la tala de uno de los bosque más importantes
Los bosques del estado de Uttar Pradesh (hoy Uttarakhand) eran más que meros montes de madera. Eran la base de la vida. Agua que nacía en las colinas, pasto para el ganado, leña para cocinar, barro para las casas y aire puro que bajaba hacia los valles. Cuando los contratos estatales cedieron la tala a grandes compañías, la comunidad local sintió que no solo perdía árboles, sino su propia existencia.
La primera protesta significativa fue en 1973, cuando los pobladores de la aldea de Mandal se adentraron en el bosque y se enfrentaron a los madereros, abrazando robles y fresnos que estaban marcados para ser talados. La presión comunitaria hizo que el gobierno cancelara la orden y devolviera la gestión del bosque a la población local.
La victoria de estas activistas
Pero fue en marzo de 1974, en el pequeño pueblo de Reni, donde la historia tomó un cariz casi mitológico. Más de 2.500 árboles estaban programados para ser cortados a lo largo del río Alaknanda. Cuando los leñadores llegaron, Gaura Devi, junto a otras mujeres de la comunidad, organizó a decenas de vecinas para rodear los árboles y mantener vigilia, abrazándolos sin descanso hasta que los taladores se retiraron. Su determinación silenciosa, noche tras noche, les ganó la batalla.
Este acto no fue un hecho aislado. Entre 1972 y 1979, más de 150 aldeas adoptaron la táctica del abrazo, generando al menos 12 protestas significativas a lo largo del Himalaya indio. El impacto fue profundo. En 1980, tras la insistente apelación de líderes como Sunderlal Bahuguna, la entonces primera ministra Indira Gandhi decretó una moratoria de 15 años sobre la tala comercial en los bosques del Himalaya.





