El santoral es el calendario que la Iglesia Católica utiliza para conmemorar a los santos en sus respectivos días. Cada día del año está dedicado a uno o más santos, reconociendo su vida y virtudes.
El santoral es el calendario que la Iglesia Católica utiliza para conmemorar a los santos en sus respectivos días. Cada día del año está dedicado a uno o más santos, reconociendo su vida y virtudes.
Hoy, martes 29 de octubre, la Iglesia católica conmemora en su santoral a San Marcelo de León, un centurión natural de la ciudad española que vivió en el siglo III.
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San Marcelo de León fue un centurión originario de la ciudad de León, en España, que vivió durante el siglo III. Su vida estuvo marcada por un fuerte compromiso con su fe cristiana, lo que lo llevó a convertirse en un testimonio de valentía y convicción en una época en la que profesar el cristianismo podía acarrear serias consecuencias.
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Según la tradición, San Marcelo tomó la audaz decisión de hacer pública su creencia en Cristo, un acto que lo llevó a ser condenado a muerte. Este momento decisivo fue emblemático de su fe: en un gesto simbólico, arrojó al suelo su espada, un símbolo de su estatus y poder como centurión, y también un sarmiento de vid, que representaba su rango militar. Al hacer esto, San Marcelo no solo renunció a su posición y privilegios en el ejército, sino que también declaró su disposición a sufrir por su fe, demostrando que su lealtad a Cristo superaba cualquier lealtad terrenal.
Su sacrificio y valentía han resonado a lo largo de los siglos, convirtiéndolo en un mártir venerado dentro de la tradición cristiana. San Marcelo de León se erige como un ejemplo de firmeza en la fe y de la disposición a enfrentar la persecución por las creencias en las que uno cree.
¡Oh amabilísimo Jesús! Que por enseñar a los miseros hijos de Adán el camino del Cielo, Os habéis presentado a la vista de todos como varón de dolores pisando con valentía los abrojos y espinas del Calvario, antes de disfrutar las inmarcesibles glorias del Tabór: suplicóte amantísimo Señor, que por la paciencia inalterable con que os imitó el bendito San Marcelo sufriendo con la más cristiana resignación todo género de infortunios, dolores y penalidades, fortifiquéis mi débil corazón para que con valor y constancia sufra las calamidades inseparables de esta vida mortal y caduca, y para que deteste y aborrezca las delicias y placeres con que hasta aquí me ha engañado el amor propio, y ahogando el orgullo de mis pasiones en el sagrado mar de los rigores y amarguras de la Cruz, llegue con seguridad al puerto dichoso, y feliz tierra de promisión, y al presente consiga el singular favor que por su intercesión humildemente os pido, para que acabado el llanto, el dolor y la angustia, entone eternamente la canción armoniosa de felicidad y de gloria.
Amén.
El santoral de hoy, 30 de octubre, festeja las siguientes onomásticas:
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