Mundo

Rusia revive un submarino bestial militar que pueden descender hasta 6.000 metros

Un submarino representa una nueva dimensión del poder moderno. Una que no se ve desde la superficie en el lugar más remoto del planeta

En las profundidades del océano, existe una flota de Rusia que opera en silencio. Se trata de la Dirección Principal de Investigaciones en Aguas Profundas de Rusia, conocida como GUGI, una unidad militar especializada en explorar, estudiar y operar en el fondo marino, en zonas donde casi ningún otro vehículo puede llegar.

Fundada durante la Guerra Fría y subordinada directamente al Ministerio de Defensa ruso, esta unidad no forma parte de la marina convencional. Su misión se desarrolla en un territorio invisible. Sus submarinos pueden descender hasta profundidades de 6.000 metros, donde se encuentran infraestructuras críticas como los cables de fibra óptica que transportan cerca del 95 % de las comunicaciones globales, incluyendo datos financieros, militares y gubernamentales.

Submarino Ruso

Rusia revive un submarino bestial militar que pueden descender hasta 6.000 metros

En ese mundo extremo, Rusia opera uno de los vehículos más singulares jamás construidos. Se trata del AS31 Losharik. A diferencia de los submarinos tradicionales, su estructura interna no es un cilindro, sino una serie de esferas de titanio interconectadas. Esta forma distribuye la presión de manera uniforme, permitiéndole resistir condiciones que destruirían a cualquier otra nave convencional.

El titanio es clave en este diseño. Es más liviano que el acero, pero extremadamente resistente, lo que permite al Losharik soportar presiones equivalentes a cientos de atmósferas. Gracias a esta ingeniería, puede operar a profundidades de varios miles de metros, muy por debajo del límite habitual de los submarinos militares, que normalmente no superan los 300 a 600 metros.

Submarino Ruso (2)

El submarino de Rusia que vuelve a la vida

Este submarino de Rusia es impulsado por un reactor nuclear, lo que le otorga autonomía prolongada y capacidad para misiones complejas en el fondo oceánico. Puede desplazarse lentamente sobre el lecho marino, utilizar brazos manipuladores para interactuar con objetos y realizar tareas como recuperar equipos, instalar sensores o inspeccionar infraestructuras submarinas.

Según la BCC tras un incendio en 2019 quedó deshalitado. Sin embargo, desde el 2024, se viene realizado pruebas para que vuelva a navegar en el océano. Sus misiones están destinadas a la investigación científica y al desarrollo tecnológico. Sin embargo, analistas militares señalan que estas capacidades también tienen un valor estratégico significativo, ya que permiten acceder a infraestructuras críticas submarinas en un entorno donde la vigilancia es limitada.

Temas relacionados: