No son solo bombas de Rusia, son radiadores que dejan de calentar, hogares que pierden su refugio y ciudades que sienten el peso del frío extremo.
Rusia lanza ofensiva militar que deja a 2.600 edificios sin calefacción en pleno invierno
El 12 de febrero de 2026, autoridades ucranianas denunciaron que un nuevo ataque de Rusia dejó a cerca de 2.600 edificios sin calefacción en Kiev. El objetivo habría sido infraestructura energética clave, afectando sistemas de generación y distribución que abastecen a miles de hogares en plena temporada invernal.
La ofensiva de Rusia, compuesta por misiles y drones, no solo destruyó instalaciones, sino que interrumpió el servicio de calor que sostiene a familias enteras. En muchas de esas viviendas, la temperatura interior cayó dramáticamente, obligando a vecinos a improvisar soluciones temporales con mantas gruesas, estufas portátiles o calor humano compartido.
La estrategia militar de rusia
En ciudades como Odesa, el impacto fue aún mayor. Casi 300.000 personas quedaron sin electricidad y sin acceso al agua corriente, mientras alrededor de 200 edificios también quedaron sin calefacción. En la región de Dnipro, un contraataque similar dejó sin servicio térmico a miles de consumidores y provocó daños en centrales eléctricas gestionadas por grandes compañías energéticas.
Las autoridades ucranianas describen esta estrategia como parte de un patrón más amplio de ataques sistemáticos de Rusia contra la infraestructura civil energética. Desde octubre pasado, varias plantas térmicas y redes de distribución han sido alcanzadas en repetidas ocasiones, convirtiendo la batalla no solo en un conflicto armado, sino en una guerra táctil contra servicios básicos que sostienen la vida diaria.






