Domingo Jorge Sanz, de Potrerillos, sigue escribiendo una historia de aventura, mecánica y libertad a bordo de un camión de bomberos Mercedes 1222 modelo ‘86. Con 68 años, el mendocino es uno de los participantes del rally “Locos de la Patagonia”, que este año partió desde Bariloche y apunta a llegar a Ushuaia con una consigna clara: sin GPS, sin reglas y con vehículos anteriores a 1991.
“Es la segunda vez que participo. Esta vez se hará largo, pero volveré a Mendoza dentro de un mes, si todo sale bien”, contó Mingo en una entrevista con Diario UNO, días atrás, quien comparte su travesía en Instagram como @matafuegos_tour.
Siempre lo acompaña su perro Chip, adoptado en España, que ya recorrió todo el país junto a él.
La vida de Mingo es digna de película: vivió décadas en Alemania, pero un día decidió regresar a sus raíces. Se armó un motorhome, cargó a su perro y se largó a reencontrarse con esa Argentina que había dejado de joven.
Hoy, instalado en Potrerillos junto a su pareja Alejandra, sigue persiguiendo sueños: ya intentó dos veces subir el Aconcagua y no se rinde.
En este rally a la Patagonia, lo importante no es salir primero
En este rally -donde han participado desde Citroën 3CV hasta Jeeps del ‘58- lo que importa no es llegar primero, sino vivir la experiencia. Las reglas son simples: autos viejos, coraje y muchas ganas de embarrarse, romperse, perderse y encontrarse. "No importa llegar, lo importante es vivirlo", resume Sanz.
La caravana avanza entre ripios, estancias, cuestas nevadas, barcazas y rutas solitarias. Se comunican por WhatsApp con mensajes que son un poema mecánico: “¿Alguien vio a La Bestia?”, “me quedé sin frenos”, “se salió el semieje”. Cada parada puede convertirse en un asado o una reparación comunitaria.
Este año se sumaron unos 30 vehículos, cuatro motos, dos perros y un sinfín de historias. Mingo y su camión rojo siguen firmes rumbo al fin del mundo, celebrando cada kilómetro con el alma de un eterno viajero.





