En casa siempre hay uno que otro cuchillo desafilado y que nada se hace por devolverle el filo que tenía como cuando era nuevo. Lo bueno es que hay un utensilio de cocina que es especial para afilarlos y que nadie se imagina el uso práctico que este puede llegar a brindar.
Un cuchillo que no corta, además de producir más trabajo para el fin del que es utilizado, no deja de ser un peligro, ya que en el intento de cortar lo que se pretende, se ejerce más fuerza de lo habitual y es ahí cuando los accidentes suceden.
Para que un cuchillo quede bien filoso y corte como cuando era nuevo, todo el mundo debería conocer con qué utensilio de cocina se puede afilar. Se trata de un truco casero bastante efectivo.
Cómo afilar un cuchillo de cocina que no corta
Para afilar un cuchillo con un truco casero, es necesario una taza de cerámica, de esas que abundan en la cocina de casa. Así es el paso a paso para lograr un afilado correcto:
- Buscar una taza de cerámica que tenga un anillo o borde sin esmaltar en su parte inferior (la parte que apoya en la mesa). Esta zona es rugosa y actúa como una piedra de afilar fina. Evitar tazas totalmente lisas o de vidrio.
- Colocar un paño húmedo o un repasador sobre la mesa y pon la taza boca abajo encima para evitar que se mueva.
- Mantén el cuchillo en un ángulo de unos 15 a 20 grados respecto a la base cerámica. Una forma de encontrarlo es apoyar el filo, inclinar el cuchillo hasta la mitad de ese ángulo y pasar la hoja desde la base hasta la punta.
- Pasa el cuchillo ejerciendo una presión moderada, en un solo sentido o con un movimiento de medialuna, cubriendo desde el talón (la parte más cercana al mango) hasta la punta de la hoja. Alterna los lados del cuchillo para que el filo quede parejo.
- Puedes verificar si cortó bien intentando cortar una tira de papel delgado al aire. Al terminar, lava cuidadosamente el cuchillo y la taza para eliminar las virutas de metal.






