Mendoza es una de las Grandes Capitales Mundiales del vino, y está por ello inmersa en un mercado extenso, difícil y muy competitivo. Eso obliga a aguzar el ingenio para buscar mercados y colocar los productos de esta tierra. Los profesionales locales están preparados para este desafío, pero además, el potencial de la provincia atrae a inversores y emprendedores extranjeros a sumarse en esta cruzada. Tal es el caso del holandés Roon Van Rhee, que primero descubrió el amor en Mendoza, y luego se enamoró del mundo del vino, y como buen hijo de Rotterdam, comenzó a pensar en mercados en el mundo.
Roon Van Rhee, el holandés que se quedó para cambiar la forma de ofrecer nuestros vinos al mundo
Roon llegó a Argentina junto a un primo en el 2009, quiso conocer más del país, y se quedó más tiempo. Al visitar una bodega mendocina encontró dos amores que marcaron su vida. Conoció a Cecilia Albino, y al mundo del vino. Con ambos estableció un lazo de amor irrompible. Hoy sacude al mercado con la propuesta del innovador Wine in Tubes -vino en tubos- donde se presenta al producto de la vid en tubos de plástico o vidrio de 50 o 100 mililitros, bajo una atmósfera controlada, para poder ampliar experiencias y abrir un mundo nuevo en la cata o consumo.
El neerlandés ya tenía la experiencia comercial de la plataforma POL (Productores Online), para acortar las cadenas de intermediación de los productos agrícolas con su página web. Luego llegó la genial idea de los vinos en tubos, insertos en kits temáticos, para hacerlos llegar al consumidor, o a los sommeliers o gerentes de compras de los grandes centros de venta mundiales. El lema que explica la idea, sería "para muestra, basta un botón".
Las aventuras de un holandés en Mendoza
Lo que era un viaje de aventura para conocer nuestro país, terminó cambiando la vida para Roon ("se pronuncia Roon, no run, estirando la "o" un poco"-, aclara). A Mendoza llegó en marzo de 2009, conoció a su esposa, Cecilia Albino (hija del doctor Abel Albino), y se instaló, tras algunas idas y vueltas en noviembre del 09. “Ahí cambió el camino de la vida”, confesó.
"Tenía el manejo de una compañía familiar, y en 2008 la vendimos. Comencé a viajar y tenía pendiente un viaje con un primo que había estudiado en Buenos Aires en 2004, y cinco años después tenía un encuentro con esos amigos en Argentina, y escuchando el plan de viajes, le dije ¡te acompaño!", relató Van Rhee sobre el principio de su viaje a nuestra tierra.
"Habíamos programado ir a un Boca-River, a las Cataratas de Iguazú, y mi primo se quedaba tres o cuatro días. Yo quería conocer un poco más, y él me puso en contacto con una amiga que tenía una agencia de viajes, y ella me armó el viaje por todo el país, y esa chica era amiga de Cecilia. Me dijo que cuando llegara a Mendoza viera a una chica que trabajaba en una bodega, y allí nos conocimos, y nos “flasheamos” con Cecilia", agregó el rubio holandés.
La boda no se hizo esperar, y fue muy pintoresca. "Nos casamos en abril de 2011, el Día de la Reina, y tuvimos un casamiento completamente naranja (colores identificatorios de la casa gobernante en los Países Bajos) en la Bodega Merital. Ya tenemos cuatro chicos, de 9, 8, 6, y 4 años. A Cecilia le encanta escribir y tiene un blog con muchísimos seguidores.
Casamiento y negocios desde Mendoza
Su viaje a Argentina, y Mendoza, fue en un momento de toma de decisiones en su vida para este especialista en Economía y negocios que estudió en las universidades Yonsei University (Seúl) y la Erasmus Universiteit de Rotterdam.
"Cuando me fui de Holanda, pensaba ¿Qué voy a hacer en Argentina? Y yo soy de Rotterdam, una ciudad portuaria. Tengo muchos amigos que están en el tema de la importación de frutas y verduras, y había una empresa que trabaja con Argentina y se llama Expofrut, así que me vine para hacer dos tareas para esa empresa y luego ver el tema de la exportación de estos vegetales", explicó.
Luego agregó: "De a poco comencé a conocer el mundo del vino, y no ya desde la fachada, sino viendo la vida detrás de la bodega. Es decir, conocer enólogos, ingenieros agrónomos, ver las cosechas, y me enamoré de lo que es la vid, el trabajo y la cultura que está detrás de la actividad vitivinícola. Hay una pasión en este mundo. Está la cultura del sacrificio, el cuidado de la tierra".
Su mente activa lo hizo estudiar el mercado de la alimentación, y así surgió su primera empresa: "Había visto una plataforma (digital) en Francia, y noté que se compra el vino, por ejemplo, a $100, y termina en la góndola del supermercado a $500, y ahí pensamos con mi hermana qué había que hacer para cortar esta cadena de intermediación, y comenzamos a trabajar en una plataforma para digitalizar el producto y luego resolver todo lo que tiene que ver con la publicación, la transacción, la logística y la administración, y ahí nació POL", detalló Rhee.
El inmenso mundo del vino y sus negocios
Conociendo ya el comercio mundial de productos, nació una nueva propuesta para Roon. "Estando en el mundo del vino, hace dos años conocí al accionista mayoritario de la empresa Tubes, que tenía un hijo estudiando español acá, y nos encontramos y dijimos que para nosotros (europeos) esto de 14.000 km es una distancia muy grande con los grupos de bebidas; en Chile y en Argentina hay mucho vino. Existen muchas marcas muy conocidas como Catena Zapata, y él me propuso representarlo en Latinoamérica", inició el relato el holandés-mendocino sobre el comienzo de la introducción del concepto del vino en tubos.
El meollo del sistema es el siguiente, según el yerno del doctor Albino: "La complejidad del vino en el mundo va hacia la sustentabilidad del envío de muestras. En vez de mandar una caja de 9 kilogramos, con seis botellas, podés mandar ahora una cajita de 1kg con seis tubos de vino para degustar".
"Desde ese punto de vista, ya es una ventaja para el envío de muestras, pero el secreto de todo esto (el envío de muestras) es un negocio bastante interesante, no es algo tan masivo para ser un gran negocio, pero la persona que invirtió mucho dinero en este tema, descubrió la tecnología para fraccionar el vino en tubos de 100mililitros (también de 50ml), y además, preservar el tiempo de guarda del vino", detalló Rhee sobre las dos patas fundamentales de la idea.
Asegurar el tiempo de guarda, el desafío
Algo preocupaba a los bodegueros, y era la preservación de la calidad de su producto y de las características adquiridas durante el estacionamiento del vino. “Si yo tengo la posibilidad de garantizar el tiempo de guarda en el tubo, que es una tendencia que se llama ready to drink, algo que se había usado en la cata del café, o las especias, por ejemplo, y en el mundo del vino está también esa tendencia, pero existía esa complejidad que preocupaba a los enólogos, y que se pudo resolver a través de la tecnología al asegurar el tiempo de guarda durante dos años", aseguró Roon.
"En el mundo de la bodega, que está acostumbrado a envasar el vino en su territorio, costó mucho para que comenzaran a confiar plenamente en la tecnología nuestra", añadió.
El continuo cambio de tendencias de los consumidores genera un reto importante, al que se buscó responder. "El mundo del vino tiene ese desafío, de que la gente cada vez tome menos, pero mejor, y haya alternativas que, por su presentación, etiquetas, y su envase, lo hagan más atractivo", dijo Rhees, y agregó: "La idea es que mantengo la cantidad de consumidores de esta generación, y tiendo a aumentar en la nueva generación el consumo de vino. Para ello, hay que hacerlo de forma divertida", argumentó el empresario sobre el envasado en tubos, una idea amigable para las generaciones Z y Millenials, que aprecian la sustentabilidad de los productos y sus envases.
Por otro lado, el wine in tubes tiene otra gran ventaja en el mundo empresarial: "Los grandes grupos compradores del mundo, tienen un problema, y es el temor a comprar mal. Entonces, el vendedor arma un kit de degustación de forma temática. Por ejemplo: Degustación de vinos Alemanes, o Degustación vertical de Malbec. Entonces la persona que tiene que dirigir la compra, no tiene angustia. En el kit se pone un vino de 10, otro de 12 u otros de 15 dólares, y ya está viendo que la gente compra ese kit, consumen calidad con más frecuencia, y comienzan a comprar vinos más caros", señaló Rhee.
El sistema está teniendo respuestas, y así lo afirma Roon. "Ya hemos avanzando a pleno. Con Catena Zapata ya hemos hecho seis meses de prueba, también con Concha y Toro con Casillero del Diablo (Chile), con Bodegas Bianchi, Fecovita, Santa Rita, y otras que ya están envasando en tubos para hacer probar muestras para periodistas, sommeliers, enviar muestras", factor que el sistema de kits favorece en estos casos.
Para finalizar y remarcar su éxito en el sistema introducido, Roon Van Rhees informó: "Por ejemplo, Catena Zapata lanzó un kit con tres muestras para promocionar la cosecha 2018, acompañado por un tubo de cosecha 2017 y 2016. Mandaron menos líquido a más gente con ese kit de degustación y vendieron la cosecha entera en dos días".
De las ánforas de barro de la antigüedad, pasando por los barriles de madera de los celtas, para luego llegar a la excelencia de la botella de vidrio, y mutar en la actualidad con propuestas como la lata de aluminio, el envase Tetrabrick o el Bag in box, el envase de vino ha pasado por muchos tipos de recipientes, y en la búsqueda de calidad, practicidad y sustentabilidad, el vino en tubos parece ser una propuesta certera.

