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Rompiendo barreras: una mujer con discapacidad creó un proyecto para ayudar a otros

Natalia Acevedo tiene 37 años y a los 16 quedó en silla de ruedas. Ahora, con un profesor de educación física, creó un proyecto para ayudar a personas con discapacidad o que necesitan reencontrar el sentido de la vida

Tuvo un accidente de tránsito a los 16 años y ahora, con 37, es motivadora de personas con discapacidad y también de aquellas que necesitan encontrar la fuerza emocional que los impulse. Se llama Natalia Acevedo y, con su profesor de educación física y entrenador personal, David Pérez, han generado un proyecto para apoyo de quienes lo necesitan.

"Empecé con esta idea hace un tiempo. Hace unos meses comencé a trabajar con mi nuevo profe, mi entrenador personal, y entre los dos decidimos armar el proyecto en conjunto", cuenta. Lo bautizaron "Rompiendo barreras" y, pese a que aún no lo han lanzado formalmente, ya ha tenido mucha repercusión.

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"La idea es ayudar a la gente a ser feliz. A aquellas que, ya sea porque adquirieron alguna discapacidad o porque no están animadas, están depresivas, no le encuentran sentido a nada y necesitan motivación", dice.

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Natalia dice que, más allá de que el proyecto aún no se ha lanzado oficialmente, ya tienen muchos requerimientos e, incluso, "ya estamos trabajando con una chica que tuvo un accidente hace dos años".

Dice que los roles de ella y David están perfectamente claros. "Él se encarga de la parte física. que también es recreativa. Trabajamos mucho al aire libre. En tanto yo me dedico a brindarles mi experiencia. Estoy hace 20 años en silla de ruedas y puedo acortarles un montón de cosas, trasladarle mi experiencia y animarlos".

Pero remarca que el proyecto no solo contempla actividad física. "Vamos a hacer también salidas recreativas, ir a un bar, hacer rafting... Queremos motivar a las personas y que les encuentren un sentido a sus vidas, que puedan hacer una vida normal, que pueden ser independientes, que pueden vivir solos, que pueden manejarse solos, que puedan hacer un montón de cosas, tengan o no alguna discapacidad".

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Natalia recuerda. "A los 16 años tuve un accidente de tránsito en la ruta. Sufrí una lesión medular dorsal 7/ 8 y quedé en silla de ruedas. Estuve un tiempo en rehabilitación en Mendoza y al tiempo volví a Malargüe, de donde soy, y terminé mi secundario y luego me vine nuevamente a Mendoza a estudiar en la Universidad de Congreso. Me recibí de licenciada en Sistemas del a información y estoy ejerciendo hace más de 10 años".

Cuenta que "hice muchos años rehabilitación, pero en un momento hice un clic y me dije: necesito otra cosa, otra actividad, y empecé a trabajar con profesores de educación física y eso me cambió la vida por completo. Fue hace unos dos años, después de un proceso largo de aceptación".

Natalia

Dice que con ese cambio "empecé a notar una diferencia muy importante en mi entrenamiento. Noté cómo iba mejorando el cuerpo" y cuenta que, a partir de ese momento, también "empecé a buscar otras terapias alternativas para estar mejor yo internamente y poder ver la vida desde otra manera".

Recuerda que trabajó con otros profesores, hasta que comenzó con David Pérez. "Con él comenzamos a armar este proyecto", dice, que "está todavía muy fresco. Ahora estamos armando una página en Instagram para comenzar a promocionarlo, pero ya estamos trabajando con una chica y nos llueven consultas y mensajes en las redes personales", porque dice que hay una gran necesidad de la gente, con discapacidad o sin ella, de sentirse mejor.

Dice que trabajar con ellos "tiene un costo mínimo" y remarca que "vamos viendo la situación de cada una de las personas. No queremos que alguien no pueda hacerlo por una razón económica".

Incluso sostiene que "veremos si logramos alguna ayuda del Estado, como para poder dar becas o algo así" y remarca que "estamos proyectando algo grande y no queremos que nadie se quede afuera".

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INSTAGRAM: @neaacevedo