Rodrigo Quiroga nació dos veces: el 27 de noviembre de 2005, cuando su mamá lo trajo al mundo en la clínica Diez de Oñate, en Ciudad, y luego el 20 de febrero de 2025, cuando, en el quirófano del Hospital Italiano, recibió un trasplante de corazón que le salvó la vida.
Rodrigo sobrevivió a la enfermedad que se llevó a su mamá gracias a un trasplante de corazón
En un operativo de urgencia, el Hospital Italiano llevó a cabo un trasplante de corazón que le permitió a un paciente de 19 años salir de alta a los 8 días
El órgano fue trasladado a Mendoza desde Formosa en un operativo rapidísimo y eficiente: en la noche del 19 del mes pasado, llegó la noticia de que había un donante para este joven de Buena Nueva, Guaymallén, que estaba en emergencia nacional. Pasado el mediodía del 20, con el doctor Claudio Burgos a la cabeza, “Rodri” salió del quirófano tras una intervención exitosa.
"Solo puedo decir gracias a la familia que tomó la decisión de donar el corazón. Mientras hoy estoy feliz disfrutando de mi nueva vida, hay una familia formoseña destrozada", reflexionó en diálogo con Diario UNO.
Al llegar al Italiano, el paciente se encontraba descompensado
La historia de salud de Rodrigo fue un camino de lucha. A los 10 años, su corazón comenzó a dar señales de falla, pero logró sobrellevarlas. Dos veces fue sometido a ablaciones cardíacas en Buenos Aires y en otra ocasión le colocaron un marcapasos, en Mendoza.
En 2022, le diagnosticaron miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que engrosa el músculo cardíaco y dificulta el bombeo de sangre. Al llegar al Italiano, ya se encontraba en fase terminal y requirió asistencia circulatoria mecánica mientras esperaba un trasplante.
"Entré totalmente descompensado y recién al tercer día pudieron estabilizarme. Ingresé a una cirugía pre-trasplante y luego solo quedó esperar que se produzca el milagro. Siempre tuve fe en que iba a salir adelante", recordó Rodrigo. Pero su batalla tenía un peso extra: su mamá, Vanesa, había fallecido en 2023 por la misma enfermedad.
"A mi mamá también le ofrecieron un trasplante, pero no se animó. Tuvo miedo y buscó otras opciones. Ella partió el 7 de marzo de 2023, pero la siento conmigo siempre", confesó.
“Flaco, ¿Estás preparado? Hay un corazón para vos”
La noche del 19 de febrero, un médico se acercó a su cama: "Flaco, ¿Estás preparado? Hay un corazón para vos en Formosa y ya salimos a buscarlo". Rodrigo no recuerda el rostro de quien le dio la noticia, pero sí la sensación de alivio y felicidad que lo invadió. "Me emocioné. No hay palabras para describir lo que sentí", dijo. Horas después, ingresó al quirófano. Hacía mucho frío en la sala. La decisión estaba firme en el alma.
El doctor Claudio Burgos confirmó que Rodrigo llegó en estado crítico, con falla respiratoria y renal. "La obra social Swiss Medical se hizo cargo del vuelo sanitario y el corazón llegó rapidísimo", detalló a Diario UNO. Ocho días después, Rodrigo fue dado de alta con una evolución sorprendente.
"El trasplante cardíaco sigue siendo una de las opciones más efectivas para pacientes en fase terminal. Le devolvió su vida", destacó Burgos.
Hoy Rodrigo enfrenta controles de rutina, pero con un espíritu renovado. "Siento que la vida me dio otra oportunidad. A veces me sorprende sentirme tan bien, hasta creo que soy otra persona. Ahora sé que tengo que disfrutar de las pequeñas cosas", aseguró.
“Mi mamá murió por la misma enfermedad y fue un sacudón”
Hijo de Vanesa y Gabriel, que trabaja en una bodega, Rodrigo tiene dos hermanos, Agustín (20) y Lautaro (17), quienes no presentan la misma enfermedad. La pérdida de su mamá los marcó profundamente. "Fue un sacudón para todos, pero la sentimos cerca. Nunca se fue y de alguna manera me dio fuerzas para sobrellevar todo este proceso", reflexionó.
Rodrigo cursa el último año en la Escuela N° 4-109 Ing. “Álvarez Condarco”. Sin embargo, su vocación no está en la técnica, sino en la comunicación: quiere ser periodista deportivo. "Me queda un año todavía, tengo tiempo. Por ahora, solo quiero disfrutar este momento. Cuando uno está en el quirófano se da cuenta de la importancia de la salud", reflexionó.
En su camino, hubo un nombre clave: el doctor Miguel Montenegro. "Fue quien me guió, me llevó de la mano, me aconsejó. También fue médico de mi mamá. Me dijo que lo siguiera, yo cumplí y aquí estoy", dijo emocionado.
Hoy, Rodrigo es un guerrero que vive intensamente la segunda oportunidad que le regaló un corazón que llegó desde lejos y que ya late con fuerza dentro de él.







