Si sentís que agosto estuvo lleno de obstáculos, tensiones o simplemente querés asegurarte de comenzar septiembre con el pie derecho, este ritual es perfecto para vos. Es sencillo, efectivo y se realiza el último día de cada mes para despedir las malas energías y darle la bienvenida a nuevas y mejores oportunidades.
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El ritual del laurel es una manera poderosa de cerrar ciclos y dejar atrás lo que ya no nos sirve. Realizalo con fe y claridad de intención, y verás cómo las malas vibras se disipan, dejándote espacio para lo positivo.
¿Cómo se hace el ritual del laurel el último día del mes?
ELEMENTOS
- Hojas de laurel: Lo ideal es usar hojas frescas, pero también podés utilizar hojas secas.
- Un recipiente de cerámica o metal: evitá los que sean de plástico, ya que no son adecuados para quemar elementos.
- Una vela blanca: símbolo de purificación y paz.
- Fósforos o encendedor: para encender la vela y las hojas de laurel.
- Un papel y una lapicera: para escribir lo que querés dejar atrás.
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PASO A PASO DEL RITUAL DEL LAUREL
- Armá tu espacio: buscá un lugar tranquilo donde nadie te interrumpa. Puede ser en tu casa o al aire libre, donde te sientas más cómoda/o y conectada/o contigo misma. Asegurate de tener todos los elementos a mano.
- Encendé la vela blanca: antes de comenzar, encendé la vela y colocala cerca del recipiente. La luz de la vela simboliza la claridad y la purificación, y te ayudará a centrar tu energía.
- Escribí en el papel: tomate unos minutos para pensar en las situaciones, emociones o personas que querés dejar atrás. Anotá todo lo que consideres necesario soltar. No hay límite, escribí lo que sientas.
- Quemá las hojas de laurel: tomá las hojas de laurel y, una a una, prendelas con la llama de la vela. Mientras lo hacés, visualizá cómo el humo se lleva esas malas energías, preocupaciones y tensiones. Colocá las hojas en el bol para que se consuman por completo.
- Dejá que el papel arda: una vez que hayas quemado las hojas de laurel, tomá el papel donde escribiste todo lo que querés dejar atrás y quémalo en la llama de la vela. Dejalo caer en el bol con las hojas de laurel para que el fuego termine de purificar tus intenciones.
- Agradecé y apagá la vela: cuando todo se haya consumido, agradecé al universo por llevarse las malas energías y permitirte la llegada de lo nuevo. Apagá la vela con un soplido suave, pensando en las nuevas oportunidades que llegarán.





