Las rosas son unas de las flores más bonitas y regaladas en todo el mundo. Por ello, son muchos los aficionados a la jardinería que sueñan con poder tener su propio rosal en casa, aun cuando no disponen de un jardín o espacio grande. Pues bien, es posible plantar rosales en espacios pequeños y en interior. Uno de los más adecuados para esto es el rosal mini en maceta o rosal de pitiminí, así como el rosal de patio.
Algunos de los cuidados de los rosales en maceta son ponerlos en una maceta con una buena profundidad, con turba y un buen drenaje y, respecto al riego, en verano hacer un riego diario y en invierno cada 3 días. Incluso con estos tips, es necesario saber los trucos específicos para el cuidado de las rosas.
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Trucos para cultivar rosas en macetas
- Ubicación y temperatura
Para aprender cómo cuidar un rosal en maceta, hay que empezar por conocer dónde vamos a ubicarlo. La temperatura ideal para los rosales es de entre los 15 ºC y los 25 ºC. Pueden estar en macetas en el exterior en climas cálidos que no bajen de los 15 ºC ni superen los 25 ºC, sin sol directo. En casos en que las temperaturas sean más bajas o más altas, sobre todo ante la posibilidad de heladas, es mejor entrar el rosal con maceta al interior de casa para protegerlo.
- Maceta
Los rosales necesitan una maceta con una buena profundidad. Dependiendo del tipo de rosal, la mínima necesaria cambia. Un rosal mini tendrá suficiente con un recipiente de unos 35 cm de profundidad, mientras que otros arbustos de mayor tamaño agradecerán recipiente de hasta 50 cm. Mención aparte merecen los rosales trepadores, que necesitan cuanta más profundidad, mejor, con lo que las macetas de ánfora son una gran opción.
Respecto al material, las macetas de terracota o cerámica son siempre una mejor opción. Ayudan a mantener la temperatura de las raíces y el sustrato más estable, además de favorecer la evaporación del exceso de humedad por transpiración. Es indispensable que tengan agujeros de drenaje. En lo que se refiere a la ubicación de la maceta, la pondremos siempre en una zona lo más soleada posible.
- Sustrato
Los rosales son plantas que necesitan de gran cantidad de nutrientes. Antes de nada, mejora el drenaje de tu maceta añadiendo grava gruesa, piedras redondas de río o trozos de teja o maceta al fondo de tu recipiente, formando un lecho. Así ayudarás también a que el sustrato no se salga por los agujeros de drenaje. Después añade el sustrato con base de turba, que es buena idea enriquecer con una tercera parte de compost o humus de lombriz, para darle nutrientes.
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- Riego
Cómo regar un rosal en maceta no se diferencia demasiado de cómo hacerlo con los de exterior, excepto por la frecuencia. Los rosales en exterior tienen acceso a más humedad en la tierra y pueden aguantar bastante más tiempo sin agua. En maceta, en cambio, el rosal necesitará que se le riegue aproximadamente cada día en verano y cada tres días en los meses fríos.
- Abono frecuente
Al estar situada en una maceta, la planta es más susceptible a la falta de nutrientes, ya que el riego tiende a arrastrarlos. Por ello, será necesario abonar el rosal en maceta más frecuentemente que si estuviese plantado en exterior. Puedes recurrir a abono específico y aplicarlo una vez al mes según instrucciones, o decantarte por la vía ecológica y servirte de humus de lombriz o guano.
- Poda regular
Para saber cómo podar un rosal en maceta, lo más importante es tener en cuenta que hay llevar un mantenimiento constante en la planta retirándole las hojas, flores y tallos secos. Más adelante, si el arbusto ha crecido demasiado, puede realizarse una poda de rejuvenecimiento a unos 10 cm a ras de suelo, que ayudará a que vuelva a crecer con fuerza y vitalidad.




