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Resiliencia: una herramienta para que los niños superen los miedos de la pandemia

Nuevos miedos y frustraciones están entre las principales consecuencias psicológicas que ha generado la pandemia de Covid-19 en los niños. La Resiliencia puede servir para superarlas.

Los efectos del confinamiento que la pandemia de Covid-19 está provocando a nivel social en las personas, se agravan al tratarse de niños pequeños. Los meses de encierro y falta de interacción con sus pares y sus vínculos más cercanos -tíos, primos, abuelos- además del aislamiento en hogares que no siempre son lugares de contención afectiva, ha provocado cambios en la conducta de los chicos, desde problemas para vincularse, hasta ansiedad, estados de irritabilidad, enojos sin sentido. Todas esas pueden ser señales de que algo anda mal, incluso muy mal: pueden estar indicando que el niño o niña transcurre por una depresión.

Sin embargo, hay diferentes métodos y formas de abordar el problema. En psicología, el término "resiliencia" puede indicar una luz en este camino. La psicóloga y mediadora familiar Nancy Caballero, explicó a Diario UNO qué es la resiliencia, y cómo utilizarla para ayudar a los niños y niñas a superar las consecuencias de la pandemia.

Qué es la resiliencia y cómo surgió

La especialista explicó que, cuando una persona supera una situación difícil en la vida cotidiana decimos que “puede con todo”. Podríamos decir, además, que la persona es "resiliente". La resiliencia es un término que proviene de la física, y sirve para describir a alguien fuerte, duro, o que ha superado múltiples situaciones difíciles. Esto porque, originalmente, fue utilizado para describir la propiedad de mayor elasticidad de un material. Es decir que los materiales resilientes eran aquellos capaces de volver al estado inicial después de sufrir un esfuerzo: no se "aboyaban", sino que resistían el impacto, y volvían a su estado original.

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La resiliencia va formando niños

La resiliencia va formando niños "todoterreno" aquellos que puedan superar las dificultades y adaptarse a situaciones nuevas con flexibilidad

El primer estudio longitudinal que se llevó a cabo desde la psicología fue en 1982 de la mano de Emmy Werner y Ruth Smith “Vulnerables pero invencibles: un estudio longitudinal de niños resilientes” El objetivo que llevó a las investigadoras a realizarlo fue llegar a describir las consecuencias psicológicas de los niños de la isla de Kauai (EEUU) sometidos a extrema pobreza y riesgo psicosocial.

La profesional explicó que de esa gran muestra participaron casi 700 niños y 210 de ellos se encontraban en situaciones de gran riesgo (estrés perinatal, pobreza, inestabilidad cotidiana, o problemas de salud mental en los padres). De estos, casi el 35% estaban llevando una vida muy adaptada a pesar del contexto.

Así, cambian el objeto de su estudio y nace un nuevo paradigma en psicología. Las personas resilientes se describen como aquellas personas que pueden permanecer en contextos complejos -considerados de alto riesgo- e igual pueden desarrollarse psicológicamente de manera sana.

Pero, ¿a qué se debía esta diferencia, por la que estos 72 niños y niñas podían generar esta capacidad de resiliencia en un contexto hostil?

Caballero explicó que, a través de este estudio, se advirtió que los niños resilientes tenían, por lo menos, una persona (familiar o no) que los aceptó en su desarrollo en forma incondicional, independientemente de su temperamento, su aspecto físico o su inteligencia. Necesitaban contar con alguien y, al mismo tiempo, sentir que sus esfuerzos, su competencia y su autovaloración eran reconocidos y fomentados, y lo tuvieron. Ello hizo la diferencia.

La pregunta es, sin embargo, si es posibles enseñar a los niños a ser o a adquirir esta capacidad de resiliencia.

La resiliencia se enseña

La profesional explicó que sí es posible educar niños resilientes. No es una condición innata del sujeto, sino que se puede aprender.

El punto es cómo hacerlo. En primer lugar, explicó que enseñarles la resiliencia es mucho más que enseñarles a afrontar lo que es difícil, o no sale como esperaban. Sino que ellos puedan convertir esa experiencia en una habilidad para ser más fuertes, más seguros, y sobre todo, aprender a convivir con la frustración y sacar de lo negativo lo que sirvió como enseñanza.

Werner fundamenta que numerosos estudios en el mundo acerca de niños menos favorecidos mostraron que la influencia más positiva para ellos es una relación cariñosa y estrecha con un adulto significativo. Por lo tanto, la aparición o no de esta capacidad en los sujetos depende –desde otra perspectiva– de la interacción de la persona y su entorno humano

13 consejos para educar niños resilientes

La profesional explicó que enseñar resiliencia a los niños no implica darle una clase magistral. Sino en las situaciones concretas que se va vivenciando. Algunos aspectos a a marcar en los hijos:

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Es bueno decirle la verdad a los chicos, pero no transferirles decisiones que son propias de los adultos, ni atiborrarlos de información

Es bueno decirle la verdad a los chicos, pero no transferirles decisiones que son propias de los adultos, ni atiborrarlos de información

1. Que sepan valorarse, apreciarse y aceptarse a si mismo. Esto se logra a través de la mirada de cuidado afectivo del niño por un adulto significativo.

2. Capacidad de observar y observarse a sí mismo.

3. Saber fijar límites entre uno mismo y el entorno problemático

4. La capacidad de mantener distancia emocional y física en relación a los conflictos sin caer en el aislamiento.

5. Aprender a ser autónomo y controlar la impulsividad

6. Saber crear vínculos con otros niños, tanto para dar como para recibir apoyo.

7. Decir lo que siente con tranquilidad, sin temor.

8. Descubrir lo gracioso de situaciones difíciles, reírse de lo que no sale tan bien.

9. El desafío constante de superarse.

10. Hacerse cargo de los problemas e intentar resolverlos.

11. Dejar de quejarse y reclamar, poder organizar la vida de otra manera, probar con otras opciones, buscar otras alternativas, desarrollando la capacidad para crear situaciones distintas

12. Implica tener altruismo y actuar con integridad.

13. Fomentar la empatía. Es necesario estimular en los niños el desear cosas buenas a los demás, esto permite darle sentido a su vida. Requiere de coherencia por parte de los adultos, ya que no se puede enseñar cosas que yo como adulto, no hago.

La conducta de los adultos

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Enseñarles a los niños a sentir empatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro), les aporta uno de los principales aprendizajes: El hecho de darle sentido a la vida

Enseñarles a los niños a sentir empatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro), les aporta uno de los principales aprendizajes: El hecho de darle sentido a la vida

Por último, la especialista manifestó cuáles son las conductas que como adultos, tenemos que evitar o tratar de manejar, ya que, principalmente, se educa con el ejemplo.

Explicó que en tiempos de incertidumbre como los que vivimos, donde las medidas son por ensayo y error y donde hay que ir adaptándose permanentemente a situaciones nuevas -a veces de salud, laborales, económicas o sociales- los adultos reaccionamos de muy diversas maneras, pero los niños miran, escuchan y reflejan dichas actitudes.

Las sugerencias para los adultos son

  • Tener en cuenta que los niños necesitan saber la verdad, no podemos engañarlos- Pero esto no significa incvolucrarlos en decisiones que son de adultos-
  • No manifestar expresiones fatalistas o pesimistas sobre la pandemia, u otros temas.-
  • Mantener un optimismo inteligente, que no es pensamiento mágico, donde se supone que algo saldrá bien sólo con desearlo, sino analizar éxitos y fracasos para aplicarlo en situaciones nuevas.-
  • Por último mentir es malo, pero dar exceso de detalles o transferir la toma de decisiones a los niños les genera gran inseguridad a los niños.

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