Este 15 de agosto es su aniversario

El reloj inglés de 110 años del distrito con más historia

Todos miran hacia arriba en Rodeo del Medio. Tienen un punto de referencia allá arriba, de espacio y tiempo. Lo tienen desde siempre, desde hace 110 años, porque antes el tiempo allí no existía.

Un reloj fabricado en Inglaterra marca desde entonces las horas y las medias horas. Cuatro cuadrantes apuntan hacia los puntos cardinales y una campana replica las veces que corresponda.

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En 1909 el reloj fue colocado en casi lo más alto de la torre de la iglesia María Auxiliadora, de Rodeo del Medio, mandada a construir en 1898 por Lucila Barrionuevo de Bombal y los sacerdotes salesianos, que ya estaban haciendo base en la zona y creando el colegio y la escuela vitivinícola Don Bosco.

“Este reloj fue donado por Domingo Lucas Bombal, hijo de Lucila Barrionuevo de Bombal”, cuenta Rubén Peruzzi, presidente del Centro Cultural Rodeo del Medio, ONG cuyo objetivo es la restauración de la Casa Bombal para instalar un Centro Integral de la Cultura.

Desde el 15 de agosto de 1909, semana tras semana, siempre ha subido alguien hasta lo más alto de la torre para darle cuerda. Alguien ha girado, una vez por semana desde hace 110 años, dos palancas. Una para darle cuerda a la máquina y la otra para que suene la campana, una vez a la media hora y tantas veces como corresponda a la hora en punto.

El reloj fue comprado en Inglaterra, en W. Potts & Sons Makers, uno de los fabricantes más importantes de relojes para edificios públicos, fábrica fundada en 1833 en la ciudad de Leeds, en el condado de West Yorkshire.

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Y en la misma torre, un metro más abajo, fueron colocadas estratégicamente siete campanas. Todas fueron fundidas en la fábrica Poli, en Udine, Italia. Una le corresponde al reloj y es la que suena anunciando media hora y hora completa.

Las otras 6 tienen su propia historia. La primera campana, que da la nota Fa, está dedicada al Sagrado Corazón. La segunda da la nota Sol y está dedicada a María Auxiliadora. La tercera campana es la nota La y recuerda a San José. La cuarta es la nota Si Bemol y está dedicada a San Luis Gonzaga. La quinta es el Do y rinde homenaje a San Isidro Labrador. La sexta corresponde al Re y rinde memoria a San Juan Bosco.

Cada uno de los badajos de las seis campanas tienen una cuerda que, un nivel más abajo, están sujetos cada uno a una palanca. El movimiento de cada uno permite realizar melodías simples.

Pero originalmente también las campanas sonaban al vuelo, atronaban el pueblo los días de fiesta, especialmente los 24 de mayo, día de María Auxiliadora. Pero cierta vez un fuerte sismo fracturó la torre, que hasta ese momento estaba construida solo con ladrillos trabados. Hubo un desplazamiento de la parte superior de unos 2 centímetros. La torre se reforzó, pero ya las campanas no replicaron más al vuelo, por temor a que los fuertes movimientos fracturaran más la torre. Ahora solo los badajos las golpean.

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Desde Inglaterra

Peruzzi cuenta que William Potts fue el constructor del reloj. “La familia Potts se originó en el noreste de Inglaterra, con Robert Potts trabajando en Darlington y más tarde en Keighley en Yorkshire. William Potts fue aprendiz en Darlington, pero se mudó a Pudsey y luego a Leeds en 1862”.

“Junto con sus tres hijos, estableció un negocio que hacía relojes de torreta y de dial que aún se pueden encontrar en edificios públicos e iglesias en las Islas Británicas y en el extranjero. Se suministraron relojes a iglesias, ayuntamientos, escuelas, bibliotecas y empresas ferroviarias desde las Islas del Canal hasta Shetland, incluidos todos los condados ingleses y especialmente en el norte de Inglaterra”.

“Los relojes fueron exportados a países que comprendían el antiguo Imperio Británico, Argentina y Rusia. William Potts & Sons se convirtió en uno de los fabricantes de relojes de torreta más importantes de Gran Bretaña, siendo el reloj mecánico más grande fuera de Londres y fue la última firma de relojeros en recibir el Royal Warrant de la reina Victoria”.

Rubén Peruzzi contó que Michael Poots, uno de los herederos de la fábrica, “me dijo que había visitado la escuela Vitivinícola Don Bosco en Mendoza, junto a su mujer y al afamado relojero Alberto Selvaggi, tomando fotos y datos del reloj de Rodeo del Medio para ser incluido en el libro que publicó en 2006, en donde figuran todos los relojes fabricados durante la historia de la familia”.

Para festejar este 15 de agosto, cuando se cumplan los 110 años del reloj de Rodeo del Medio, se está organizando un concierto de órgano y canto, que se realizará en la iglesia.

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