El 30 de octubre de 1960, en el Hospital Interzonal de Agudos Evita, en Lanus, llegaba al mundo un bebé llamado Diego Armando. Este niño era el quinto hijo de Dalma Salvadora Franco, conocida como La Tota, y de Diego Maradona, conocido como Don Diego.

El pequeño era el primer varón de la familia en la que luego nacieron 3 hermanos más. De esta manera la familia Maradona estaba integrada por Ana María, Elsa (Lili), Rita (Kity), María Rosa, Diego Armando, Hugo (Turco), Raúl (Lalo) y la menor Claudia (Cali).

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El padre de la familia era el encargado de administrar una pequeña cancha ubicada en Villa Fiorito y además era el DT del equipo Estrella Roja. Los Maradona eran una familia muy humilde que vivía en la calle Azamor 523, en aquel barrio ubicado dentro de Lomas de Zamora, en el sur de Buenos Aires.

El pequeño Diego Armando era conocido como Pelusa y empezó a jugar al fútbol de muy chiquito en el potrero Las Siete Canchitas ubicado a 3 cuadras de su humilde casa de “techo de chapa y piso de tierra”, tal como la describió en alguna oportunidad. “Era un distinto y se notaba. Lo llamaban personas de 20/25 años para jugar y él solamente tenía 12. Veíamos que tenía talento”, recuerda Norberto, un amigo de la infancia del 10.

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Tras su notable habilidad en Estrella Roja con apenas 10 años, comienza a jugar en Los Cebollitas, las divisiones inferiores de Argentinos Juniors que disputaron los Juegos Nacionales Evita en 1973 y 1974, ganando ambos. Diego con 14 años ya podía fichar en la Asociación del Fútbol Argentino y de esa forma se convertía oficialmente en jugador del Bicho de La Paternal. Su debut profesional se da 2 años después, el 20 de octubre de 1976, con tan solo 15 años. Con la camiseta número 16 ingresó en lugar de Rubén Giacobetti.

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En 1978 deja su casa en Villa Fiorito y se muda a la Paternal con todo el clan Maradona abandonando el barrio que lo vio nacer. Un tiempo después, tras romperla con la camiseta de Argentinos, es convocado a la Selección Nacional y debuta el 26 de agosto de 1979 en el equipo juvenil que luego terminó ganando el mundial superando 3-1 a la Unión Soviética, con un gol de Maradona.

El semillero del mundo, tal como se conoce al estadio Diego Armando Maradona, en La Paternal, fue uno de los tantos lugares en el que se le brindó un homenaje al astro del fútbol. Velas, camisetas, carteles y banderas, entre tantas otras cosas, coparon la vereda de la calle Boyacá.

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Su carrera por Argentinos Juniors tuvo su fin en 1981 cuando se convierte en nuevo refuerzo de Boca Juniors. La Bombonera lo vio por primera vez el 20 de febrero en la victoria 4-1 ante Talleres con dos goles de él. Su primer paso por Boca, el club de sus amores, terminó con la obtención del Metropolitano 1981.

En Brandsen y Juan de Dios Filiberto, en una de las entradas al estadio Alberto J. Armando, la cancha de Boca Juniors, también se le brindó homenaje al 10 que murió el pasado 25 de noviembre a sus 60 años.

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Tras irse de Boca triunfó en Napoli, pero antes vistió la camiseta del Barcelona y luego la del Sevilla. En el medio, claro, se alzó con la Copa del Mundo 1986 dándole el segundo trofeo mundial a Argentina.

Luego, en 1995 y por 2 años, volvería a vestir la casaca de Boca en donde dio por finalizada su carrera como futbolista. En su vuelta al club del que era hincha, en su primer partido tuvo un fuerte cruce con Cesar “Huevo” Toresani. Tras ser expulsado el futbolista de Colón, lo invitó a pelear, a lo que Maradona aceptó y lo citó en su casa ante la prensa: “Segurola y Habana 4310, 7mo piso. Vamos a ver si me dura 30 segundos”.

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Tras colgar los botines y dejar innumerables frases como “La pelota no se mancha” en su partido despedida, el Diego estuvo alejado del fútbol por varios años hasta que volvió a dirigir a la Selección Argentina en el 2008. Luego, con el buzo de DT, pasó por el Al Wasl FC, Al Fujairah SC, Dorados de Sinaloa y su último club fue Gimnasia y Esgrima La Plata.

Con la campera del Lobo platense regresó a dirigir en el fútbol argentino tras 24 años (dirigió a Racing en 1995). Su llegada al Tripero fue sorpresiva. “Yo pensé que era mentira, no lo podía creer cuando llegó”, cuenta Lucas, un joven hincha y socio de Gimnasia.

Lucas, como tantos otros hinchas del Lobo, tuvieron el privilegio de ver a Maradona dirigir a su equipo en lo que fue su última actividad antes de su fallecimiento. En la puerta de la cancha de Gimnasia, en el Bosque de La Plata, también se acercaron para dejarle ofrendas a la memoria e Diego Armando Maradona.

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Ya hace 3 días que el 10 y capitán de la Selección Argentina campeona del Mundial 1986 no está físicamente. Buenos Aires y el mundo lo lloran y en cada rincón por donde pasó Diego habrá una vela y una flor que recordarán su presencia. En estos 5 lugares emblemáticos y por los que Maradona tuvo paso en Argentina, la gente se hizo presente y también pasó Diario UNO para retratarlo.

¡Hasta siempre, Diego!