Historias

Recibió el campo de su padre, no daba plata, cambió la forma de manejarlo y hoy enfrenta la sequía en el desierto

La reconversión del campo familiar en Río Negro, logró triplicar la producción por hectárea mediante técnicas de ganadería regenerativa

Más de diez años después, su hijo busca recuperar el paisaje que alguna vez conoció su abuelo. Urcera maneja un establecimiento de 8.4 leguas ubicado en la zona de la Salina del Bajo del Gualicho, cerca de San Antonio Oeste, donde las precipitaciones de lluvia rondan los 250 milímetros anuales.

¿Cómo el hijo transformó la herencia de su padre?

Durante años el campo “no daba plata” y su padre necesitaba tener otra actividad para poder vivir de la producción. El cambio comenzó entre 2012 y 2013, cuando Urcera empezó a acercarse al manejo holístico y la ganadería regenerativa. La idea fue modificar el momento y la duración del pastoreo para permitir que el pastizal tuviera períodos suficientes de recuperación.

En lugar de mantener una cantidad fija de animales por potrero, comenzó a trabajar con períodos de ocupación y descanso determinados por el estado de la vegetación. Actualmente, el establecimiento familiar está dividido en ocho potreros y el rodeo de cría está compuesto por unas 550 vacas y 15 toros, principalmente Hereford, con algunos toros utilizados para cruzamientos con Angus. Dependiendo de la oferta de forraje y de las condiciones del campo, los animales pueden permanecer 46 días en un potrero y 26 en otro.

De campo inviable a próspera heredad

Una de las particularidades del sistema apareció durante la sequía. Las vacas llegaron a consumir aproximadamente 60% de arbustos y 40% de pastos. Entre las especies aprovechadas aparecen molle, jarilla, chañar, mata negra, alpataco y matorro negro.

Urcera también utiliza mapas e imágenes satelitales para analizar el relieve y determinar por dónde circula el agua y en qué lugares conviene captarla. El objetivo es aprovechar al máximo las pocas precipitaciones que recibe el establecimiento.

Después de más de diez años con este sistema, el productor estima una producción cercana a tres kilos de carne por hectárea al año. Para él, sin embargo, el desafío no consiste solamente en producir más durante los años favorables, sino en conseguir que el sistema pueda sostenerse cuando vuelva la sequía.

El campo está cerca de cumplir un siglo y pasó por distintas generaciones en la familia. Primero el abuelo de Urcera, después su padre y ahora él. Después de tres años de sequía, el invierno de 2026 comenzó a traer lluvias y el campo acumulaba alrededor de 200 milímetros.

En pocas palabras

  • Producción familiar: Un campo rionegrino triplicó su producción por hectárea con ganadería regenerativa.
  • Cambio de método: Gustavo Urcera modificó el manejo del campo heredado de su padre mediante técnicas de pastoreo rotativo.
  • Resiliencia a la sequía: El sistema busca sostener la producción en condiciones de aridez extrema, aprovechando la vegetación nativa.
Resumen generado por Thinkindot AI

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