El perro es una mascota muy propensa a sufrir golpes de calor inesperados porque no sudan como los humanos y tienen mucho pelaje en algunos casos, lo que dificulta la regulación de su temperatura corporal. Por esto, requieren de cuidados especiales para evitar este problema.
El golpe de calor en los perros puede manifestarse de diversas maneras, que incluyen al jadeo excesivo, la salivación espesa, las encías rojas o azuladas, letargo, vómitos, diarrea, y otros síntomas.
Qué zonas de tu perro mojar para evitar los golpes de calor
Para evitar golpes de calor, moja las almohadillas, vientre, axilas, ingles y cuello de tu perro con agua fresca (no helada), ya que son zonas con alta circulación sanguínea y ayudan a disipar el calor.
En contrapartida con lo planteado, debes evitar mojar el lomo y la cabeza del perro en el caso de que esté al sol, ya que puede generar vapor y empeorar la situación.
Jamás utilices agua helada, ya que un cambio brusco de temperatura puede provocar un choque térmico peligroso para tu perro.
Otra de las consideraciones importantes a tener en cuenta es el material que emplees para refrescar a tu perro. Aplica el agua poco a poco mediante paños o rociados suaves, siendo estas las mejores opciones.
Ya lo sabes, si quieres evitar que tu perro tenga un golpe de calor inesperado, todo lo que tienes que hacer es mojar con agua tibia las zonas mencionadas anteriormente.
Cada cuánto se debe bañar a un perro en verano para evitar golpes de calor
En verano, la frecuencia recomendada para bañar a tu perro es cada 15 días o una vez al mes para mantener su higiene y frescura sin dañar los aceites naturales de su piel.
Si bien es cierto que se puede bañar cada dos semanas, lo mejor es esperar, y mientras tanto recurrir al uso del agua fría para mojar algunas zonas del cuerpo de la mascota.
De esta sencilla manera, podrás evitar golpes de calor en tu mascota. Por supuesto, las razas de pelo largo o denso pueden requerir baños con mayor frecuencia (semanal o quincenal) que los de pelo corto.
Se recomienda evitar los horarios en donde hace mucho calor, pese a que utilizarás agua fría. Es mejor realizar el baño en horas de la mañana o al atardecer, cuando la temperatura es mucho más amena.




